Washington/EFE
El diario The New York Times, informó ayer, citando una fuente de inteligencia anónima que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) “no solo está interceptando las comunicaciones de estadounidenses que tengan contacto directo con extranjeros vigilados en el exterior (…) también está echando una red más amplia de personas que citen información vinculada a esos extranjeros”.
Aunque ya se sabía que la NSA realiza una extensa búsqueda de comunicaciones en el exterior, la revelación de que también hace “búsquedas de forma sistemática y sin permiso judicial” de las comunicaciones de los estadounidenses con el exterior supone un espionaje a mayor escala, según el diario.
Agregó que la vigilancia transfronteriza de los estadounidenses fue autorizada bajo una ley federal de 2008 conocida por su sigla en inglés “FISA” y que permite el espionaje en suelo estadounidense sin el debido permiso judicial siempre y cuando el blanco de la investigación sea un extranjero fuera del país. Sin embargo, según la fuente citada por el diario, la ley no cubre la vigilancia de comunicaciones telefónicas.
Una portavoz de la NSA, Judith A. Emmel, manifestó al diario que las actividades de la agencia son legales. Emmel aseguró que el objetivo es recabar información de inteligencia no de estadounidenses sino de “personas y organizaciones extranjeras o terroristas internacionales”.
En junio, en una audiencia en el Congreso, el subdirector de la NSA, John Inglis, negó que el Gobierno estuviese espiando “en cualquier parte de la Tierra” el contenido de las comunicaciones personales de los estadounidenses sin el debido permiso judicial.
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