La probable inviabilidad financiera del Canal de Nicaragua en la primera mitad del siglo XXI puede ser deducida, al analizar: los volúmenes y tendencias del tráfico marítimo mundial; el estudio del Perfil del Proyecto elaborado durante el gobierno del Presidente Bolaños (agosto 2006); los informes de la Autoridad del Canal de Panamá (2012) y de la Autoridad del Canal de Suez (2011); y el estudio del Ingeniero Guillermo Naffal Zepeda.
Un análisis de los documentos anteriores nos lleva a las siguientes conclusiones:
1. El costo de oportunidad del uso del agua del lago Cocibolca no ha sido considerado. La venta, como agua embotellada, de los seis millones de metros cúbicos de agua que requerirá diariamente el canal, es probablemente, no solo más rentable, sino necesaria para el consumo humano de los centroamericanos.
2. Los empleos actuales de la operación del Canal de Panamá son solamente 10,228, y la Autoridad de dicho Canal, estima que con la ampliación en curso trabajarán un total de unas 15,000 personas a partir de 2015. Al ser el Canal de Nicaragua tres veces más largo, se puede estimar que, a lo sumo, el Canal de Nicaragua emplearía solamente a unas 20,000 personas. Es decir, menos de la mitad del uno por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) proyectada para el 2025, por lo que solamente uno de cada 200 nicaragüenses en edad de trabajar, podría laborar en el Canal.
3. Los ingresos actuales del Canal de Suez (US$$5,050 millones) y del Canal de Panamá (US$$2,200 millones), son ingresos alcanzados después de un siglo o más de operaciones. El socio testaferro Wang Jing, curiosamente declaró que los ingresos de su Canal en Nicaragua serían de US$$5,200 millones a su máxima capacidad (LA PRENSA 3/julio/2013), es decir casi iguales a los ingresos actuales del Canal de Suez.
4. Los ingresos del Canal de Nicaragua solo podrían igualar a los actuales del Canal de Suez a mediados del siglo XXI (2045), sin embargo, alcanzarían el punto de equilibrio (ni pérdidas ni ganancias) hasta el año 2050, en un escenario muy optimista.
5. El non nato Canal de Nicaragua, tendría no solo la competencia del Canal ampliado en Panamá; sino también de los trenes y carreteras de los Estados Unidos, que ahorran ocho días sobre el Canal de Panamá.
6. Los costos de operación del Canal de Wang Jing y asociados, nacionales e internacionales, serían superiores a los del Canal de Suez, que no tiene esclusas, y también superiores a los del Canal de Panamá, porque sería 3.5 veces más largo, tendría más esclusas, elevaría los barcos a 62 msnm versus 25 msnm en Panamá, y además, los costos de mantenimiento de la sección del Canal que atravesaría el lago de Nicaragua, serían mucho mayores.
7. Solamente los costos financieros (no considerados en el Perfil del Proyecto de 2006), de la supuesta inversión de US$$40,000 millones serían del orden de los US$$3,000 millones anuales, por lo que estimamos que la operación del Canal tendría pérdidas anuales de centenares de millones de dólares, al menos los primeros 25 años (escenario optimista).
Concluimos diciendo, que mientras no se demuestre lo contrario, el Canal de Nicaragua, es en la primera mitad del siglo XXI, financieramente inviable, y más que un proyecto de desarrollo, es sobre todo un proyecto político para consolidar la dictadura y asentar las bases de una nueva dinastía. Esta es la única explicación lógica de la premura de otorgar a un testaferro, la soberanía, los lagos y ríos, la tierra y el aire de Nicaragua.
El autor es miembro del Movimiento 3RNicaragua.
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