Un negocio en crecimiento

Las olas del mar irrumpen pesadamente en las costas trayendo consigo algo más que simplemente agua: el sustento de al menos setenta pequeños productores de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Salineros de Nicaragua (Coosermusalnic), en el occidente del país.

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Humberto Galo Romero

Las olas del mar irrumpen pesadamente en las costas trayendo consigo algo más que simplemente agua: el sustento de al menos setenta pequeños productores de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Salineros de Nicaragua (Coosermusalnic), en el occidente del país.

Esta organización está ubicada cerca del empalme de Izapa, en León, y aglutina a una buena cantidad de los productores que están vinculados con la industria de la sal, según cuenta Armando Aguilar, miembro de la junta directiva de la cooperativa.

“En años recientes tanto los productores como la industria hemos estado trabajando en pro del crecimiento del sector”, afirma Mauricio Valenzuela, gerente de la empresa La Salinera de Nicaragua (Salinsa).

Según Valenzuela, en Nicaragua la producción de sal se da en el pacífico “más del 90 por ciento de la producción de sal está concentrada entre la zona que empieza en Miramar y termina en Salinas Grandes, en el departamento de León, el porcentaje restante se da en la zona de Rivas, donde hay unas pequeñas salineras”.

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03 kilos per cápita es el consumo anual de sal de los nicaragüenses, según estiman Salinsa y Nicasal.

400,000 quintales anuales, aproximadamente, son consumidos por el mercado local.

150,000 quintales de sal son absorbidos por la industria de alimentos, especialmente los negocios vinculados con la elaboración de queso.

300,000 y hasta 350,000 quintales de sal anualmente son usados por el hato ganadero.

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Una vez que la época de lluvia finaliza (noviembre o diciembre) los productores de sal comienzan a extraer mediante bombas el agua del mar, la cual es llevada a la planta procesadora a través de una tubería, esta pasa luego a ser almacenada en estanques —previamente recubiertos de plástico color negro— en este procedimiento se emplea el sistema de evaporación a cielo abierto.

Una vez realizado este primer procedimiento y gracias a la evaporación, la sal extraída va poco a poco cristalizándose y va adquiriendo la tonalidad blanca; es en esta parte que se inicia a dar tratamientos higiénicos. Luego este mismo es agrupado en una especie de toldo para dar continuidad al procedimiento de secado bajo el sol el cual puede durar unos ocho días.

Ya en la planta procesadora, el producto es lavado y centrifugado para separar lo seco de lo húmedo, posteriormente es sometido a un proceso de secado industrial con la finalidad de que el elemento esté lo más puro que se permita.

Finalmente se pasa al proceso de molido industrial, en el cual se agrega el flúor y el yodo para ser posteriormente empacada y comercializada.

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Agrega además que el pico de la producción se da durante la estación seca, es decir durante los meses de febrero a abril, “porque la técnica para producir sal requiere que se produzca la evaporación”.

El representante de Salinsa calcula que, en dependencia de las características que acompañe la época de la cosecha, la producción nacional de sal puede alcanzar 1.2 millones de quintales de sal bruta, “pero cuando el verano es bastante seco la producción se puede elevar hasta los 2 millones de quintales, siendo los pequeños y medianos productores los que mayormente aportan a este rubro”, sostiene.

Aunque en el país no existe un censo oficial, se calcula que hay cerca de 150 salineras, la mayoría en manos de pequeños productores agrupados en cooperativas, las cuales en promedio pueden producir unos cuarenta mil quintales durante la cosecha que dura cerca de seis meses, en tanto las medianas empresas vinculadas en el sector pueden producir una cantidad cercana a los 150,000 quintales.

PROCESO INDUSTRIALIZADO

Mientras que las grandes empresas pueden producir dos terceras partes del total de la producción nacional de sal, gracias a la industrialización del proceso. Una de estas empresas es Salinsa y la otra es Nicasal, vinculada al grupo Agricorp.

En ambos casos trabajan directamente con las cooperativas de productores de occidente y en el caso de Nicasal los miembros de la cooperativa son propietarios de la mitad de las acciones, explica Carlos Rivas, director ejecutivo de esa empresa.

Estas empresas tienen como eje de acción el procesamiento del producto y la comercialización del mismo tanto en el mercado nacional como a nivel internacional.

De acuerdo con Rivas, Nicasal está en capacidad de procesar cerca de 600,000 quintales del producto. En tanto Salinsa está en posibilidad de procesar un cerca de 250,000 quintales.

Erick Argüello, jefe del departamento de acopio de Nicasal, señaló que en los últimos años no se ha incrementado la cantidad de haciendas productoras de sal, pero sí se ha aumentado la calidad de la misma.

La sal también se vende  por quintales en el mercado local. LA PRENSA/ARCHIVO

“En el país se ha iniciado a producir sal de mejor calidad, ha dejado de ser húmeda y mucho más limpia, además existen una serie de disposiciones legales cuya finalidad es garantizar que el producto tenga mayores beneficios para el consumo humano”.

Uno de estos beneficios explican los especialistas consultados es el hecho que se ha establecido que la sal nacional se le deba de agregar yodo y flúor, con el propósito de evitar que la población nacional padezca de bocio y para fortificar el calcio en la dentadura.

Nicasal ha incrementado su producción gracias a la construcción de una planta procesadora de seis millones de dólares que contó con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y el del Banco de la Producción.

TAMBIÉN SE EXPORTA

Aunque la mayor parte de la producción de la industria es consumida en el mercado nacional, la sal ha empezado a exportarse principalmente al mercado centroamericano.

En este sentido, Valenzuela y Rivas explican que el principal comprador de la sal nacional es Costa Rica y más recientemente se ha iniciado a exportar a Panamá y a Honduras.

De hecho cifras del Centro de Trámite para las Exportaciones (Cetrex) refleja que durante el año 2012 Nicaragua exportó un total de 9,418 toneladas de sal, lo que representó ingresos por el orden de 1.43 millones de dólares, el máximo hasta ahora.

En 2013 las exportaciones de sal siguen creciendo, pues hasta julio las ventas habían generado 976,223.83 dólares, un 11.98 por ciento más que en el mismo período del año pasado.

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