El oficio del Sporting Kansas City marcó anoche la diferencia. Los norteamericanos le ganaron al Real Estelí porque su jugadores son más vivos. Saben a lo que juegan y no se despitan.
La falta de concentración en la Liga de Campeones se paga con goles. El Tren del Norte lo sabe, pero no aprende de las lecciones anteriores y cargó con otro revés en la primera jornada del grupo 2 del certamen.
En cambio, ha perdido en 29 oportunidades. Y ayer, volvió a registrar un inicio prometedor, pero su juego se fue diluyendo.
Al final, prevaleció el mejor futbol, la experiencia y sobre todo el oficio de los visitantes.
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Los norteños saltaron al terreno del Estadio Independencia, que contó con más 4,500 aficionados, con mucho orden. La tropa de Otoniel Olivas propuso futbol desde que sacó del centro del campo. No se amedrentó ante el rival. Le jugó de tú a tú. Buscó la salida de su juego desde atrás con jerarquía y orientación. A veces abusó al organizar las jugadas con el defensor izquierdo Manuel Rosas.
El estilo del oponente no le afectó al Sporting. Más bien lo contrarrestó adelantando las líneas y presionando arriba. La estrategia no dio resultado. Las coberturas defensivas del Estelí estuvieron efectivas. Las subidas por bandas no progresaban mucho por la misma razón. Y los centros que lograron realizar los centrales brasileños, Alan Kardek y Douglas de Souza, los ganaban por arriba.
Sabidos de la altura de los centrales norteños, Kansas sacó a relucir su experiencia. En las jugadas a balón parado sacó rápido. Cuando la defensa del Estelí se acomodaba en un tiro libre, cobraron e Ike Opara (31′) con un cabezazo cruzado puso 1-0.
El Estelí careció de profundidad. Solo Juan Barrera le daba amplitud. Estaba iluminado, pero se apagó en el segundo tiempo. Samuel Wilson no. Intentó hacer daño con disparos de larga distancia que no inquietaron.
Con los cambios tácticos, la entrada de Rudel Calero y Franklin López, el Tren del Norte mejoró. Wilson pasó a la banda y recibió balones que no aprovechó. Kansas sí capitalizó sus jugadas. En una floja de marca de Kardek y de Souza, Dom Dwyer (75′) hizo el 2-0 y ahí quedó escrita la historia de este primer enfrentamiento.
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