Mi padrino, que no es mi padrino
Todos los católicos bautizados tenemos padrinos. Sin embargo, hay padrinos que no son nuestros padrinos… pero al final terminan siéndolo. Uno de esos es el tío Carlos Tünnermann Bernheim. Debido a que él era el padrino de mi hermana mayor, y por lo tanto ella lo llamaba siempre “padrino”, los demás hermanos terminamos llamándolo “padrino”. Referirme a él como “tío Carlos” me suena sumamente extraño, al grado que no logro asociarlo con su persona.
Ante la ola de reconocimientos que recientemente academias, organizaciones cívicas y entidades culturales le han dedicado al tío Carlos (y “padrino”) en su 80 cumpleaños, considero justo y necesario en el caso de nuestra familia expresar un reconocimiento muy sencillo pero profundo, a través de estas notas.
El “padrino” ha sido un tío sumamente ejemplar en todo el sentido de la palabra. Permanentemente velando por cada uno de sus familiares, dándonos ejemplos de disciplina, honestidad, puntualidad y de amor a la familia, entre otros valores. Independientemente de todos los títulos recibidos (incluyendo varios Honoris Causa), él se ha caracterizado por un alto nivel de sencillez y de fraternidad. Ha sabido ser modelo para sus hijos, sobrinos, y resto de los parientes, en cuanto a valores humanos, sentimientos y creencias cristianas. Se ha destacado en varios campos: educación, historia, literatura, entre muchos estudios, cargos y aportaciones.
Reconozco que me llena de gran orgullo toparme con personas que al reconocer mi apellido saltan a preguntarme si soy hija de Carlos, teniendo que aclarar que soy sobrina; inmediatamente suelen destacar una profunda admiración y respeto hacia su persona.
Un eterno amante de la educación y por ende de la lectura, nunca olvidaré una vez, durante el tiempo que él vivió en Colombia, cuando lo acompañé con su familia en un viaje de vacaciones a Cartagena. Grande fue mi sorpresa, pues ya listos para partir al aeropuerto, todos tomamos nuestras maletas, cámaras, juegos, etc., mientras él cargaba en sus brazos ¡varios libros! En ese entonces no entendía cómo alguien pensaba disfrutar sus vacaciones en una playa leyendo no uno, sino varios libros. Es solo una muestra de su fervor por el estudio y el conocimiento.
No quiero terminar sin antes hacer una paralela valoración a su encantadora esposa (y prima hermana), la tía Rosa Carlota, quien ha sabido apoyarlo en todas y cada una de sus labores. Con mucho amor ella fielmente ha compartido sus anhelos, sus trabajos y sobre todo, el cariño familiar. Él ha logrado desarrollarse y alcanzar tantos méritos en gran medida gracias a ese apoyo íntegro.
Gloria Tünnermann.
Debate sobre Ley 779
Cuán importante se ha transformado el debate público en la actualidad de rechazo a la Ley 779, “Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres y de reformas a la Ley no. 641, “Código Penal” a pesar que tiene varios meses de haber sido aprobada, eso es un indicador que anda muy mal esta ley, y que por antonomasia la sociedad la rechaza.
Se denota del espíritu de la ley que los hacedores tiraron a desnucar al género masculino, al hombre no pueden volverlo borrego sin derechos adquiridos Con esa ley al país “presuntamente lo van a convertir en libertino”, conduciéndolo hacia el abismo, al desorden social y de la familia nicaragüense.
Los hacedores de la ley solo vieron hacia un lado, el de la mujer e ignoraron los derechos del hombre ¿o les impusieron que tenía que aprobarse esa ley absurda? No vieron que tanto la mujer como el hombre tienen derechos y obligaciones para con la familia.
Esta ley coercitiva violenta los derechos humanos de la sociedad nicaragüense, especialmente el de las familias, el de los hombres en sus derechos adquiridos, asimismo, no está permitiendo que nazcan y/o se creen nuevos matrimonios o uniones de hecho estables, está apostando que en un futuro seamos una sociedad sin sentimientos, de hombres solos y mujeres solas y de viejos por falta de procreación humana por temor a la aplicación de la ley precipitada y destruyendo a las nuevas generaciones
Los legisladores perfectamente pueden anexarle un artículo a la Ley 779, que diga así: Esta ley es aplicable para el género masculino y femenino en igualdad de condiciones, eso sí sería una ley justa, pues la mujer no puede quedar exenta de sus tropelías infringidas contra el género masculino. No vengan a decir que para eso existe el Código Penal. Claro, todo está tipificado en el Código Penal para el infractor penal tanto para el género femenino como para el género masculino en igualdad de condiciones, ¿entonces para qué hicieron una ley injusta que desequilibra a nuestra sociedad, como la 779?
Ninguna ley es inamovible, cuando se está perjudicando a la sociedad, especialmente a la familia nicaragüense, toda enmienda es válida, sino veamos las reformas y reformas a la Constitución Política y las leyes ordinarias y especiales que se han hecho para reacomodar detalles.
No solo la mediación hay que anexar a la Ley 779. Hay que agregarle que debe ser aplicable al género masculino y femenino en igualdad de condiciones, o derogarla totalmente. Ejemplo, si una mujer destruye el patrimonio económico familiar, incurre en violencia económica intrafamiliar, violencia sexual, acoso sexual, etc., ¿quedaría exenta? Entiendo que será procesada conforme al Código Penal. Eso mismo se debió haber hecho con el hombre, dejar que el Código Penal ejerciera su oficio legal y no hacer una ley injusta, irrazonable. Lo mejor sería derogar totalmente la Ley 779 y se aplique para el género masculino y femenino el Código Penal vigente, pues ahí está tipificado todo.
Bayardo Quinto Núñez. Abogado.
Carretones de caballo
Es muy común ver por las calles de Managua y en todo el país los carretones jalados por caballos y conducidos por personas de diferentes edades y género. Generalmente son utilizados para acarreos por los sectores más pobres.
Hasta donde yo sé no hay ninguna institución que regule este tipo de actividad, cualquiera arma su carretón, consigue su caballo y listo para salir a la calle. Ahora bien, no cualquier caballo puede ser utilizado para estos menesteres, pues el animal usado para carretonear debe pasar por un proceso de domesticación, pues los equinos por naturaleza son briosos. El problema aquí es saber cuándo un caballo está suficientemente domesticado para carretonear. He visto por las calles caballos que se asustan con facilidad. Hace como un mes conducía mi vehículo por el puente Larreynaga, iba de Este a Oeste y de pronto vi que venía un carretón jalado por un caballo desbocado, sin nadie que lo condujera, el caballo parecía que iba endemoniado y pasó a escasos centímetros de mí, como a los 15 metros en la dirección que yo iba vi que una conductora estaba revisando su vehículo, pues había sido atropellado por el carretón. Una vez revisado los daños prosiguió su camino sin tener a nadie con quien quejarse.
El 23 de julio algo parecido me sucedió a mí. Iba conduciendo en la avenida del Mayoreo de Sur a Norte y al lado mío iba un carretón jalado por un caballo, de pronto el caballo se asustó y se fue hacia mi carril golpeando con el eje del carretón mi carro. Llegó un policía vio el problema y dijo que ahí no había nada que hacer y tuve que “tragarme” el pencazo, cuya reparación me costó 2,000 córdobas.
Caballos pocos domesticados no deben ser utilizados por los carretoneros, porque son un peligro para los peatones y tráfico vehicular. La Policía debería certificar que el caballo utilizado en los carretones esté suficientemente domesticado, de tal forma que no represente ningún peligro para el tráfico. También debe certificar que los conductores de carretones —así como lo hacen con los conductores de carros y motos— tienen suficiente pericia para conducirlos.
Henry Montoya.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A