Jilma Balladares Terán

Arte y liberación

En la revista Magazine, de LA PRENSA , de julio 2013, leí el artículo de Dora Luz Romero La Rebelión de los Pintores que expresa: “Hubo un momento en que los pintores se rebelaron. Dejaron la pintura decorativa para con su arte desnudar la pobreza, el hambre y la represión de la dictadura somocista”, “Asumimos el compromiso de luchar como artistas, de hacer nuestro arte un instrumento de lucha” (Róger Pérez de la Rocha). Fue hace 50 años y se llamó Praxis. Pero no fue solo pintura, era un movimiento que albergaba poetas, escritores comprometidos no solo con el arte sino con la vida misma.

Pensando en lo ocurrido durante los años pre-revolución bien podríamos hablar de rebelión de poetas, escritores, músicos, pintores, rebelión en fin del pensamiento y su expresión artística.

Es ante la opresión de la dictadura de Somoza, la corrupción de las instituciones y la exclusión social que surgió la idea revolucionaria y todas las manifestaciones del arte se volcaron al servicio de ella, lo que contribuyó a que el mundo conociese y apoyase la revolución; nuestro arte recorrió el orbe, la poesía tocaba la fibra sensible del corazón, los escritores, por naturaleza guías del pensamiento y la cultura de los pueblos, con el arma prodigiosa de su pluma influyeron, transformaron y unieron voluntades en pro de la revolución, la música de protesta contagiaba a las multitudes; la pintura testimonial denunciaba la miseria del pueblo, fue así, con la innegable contribución de todas las artes que se gestó la revolución.

Revolución del pueblo arrebatada por un grupo, consolidado luego en un aberrante adoctrinamiento, imponiendo una ideología trasnochada y denigrante, ajena al sentir nacional, que frustró nuestro proceso de desarrollo, desintegró la familia, provocando la ruina económica y engendrando una peor dictadura.

Hoy, nuestra Patria está empobrecida, regalada su soberanía, corruptas sus instituciones, comprada la dignidad de parte de sus ciudadanos, con leyes que atropellan la economía, despilfarro incontrolado de recursos estatales en viajes y caprichos de la familia gobernante, negocios a espaldas de la ciudadanía, oscuros convenios de todos los albas, traicionando a aquellos que entregaron su vida en la lucha armada, con la colaboración de partidos zancudos y el silencio cómplice de quienes engrosan sus bolsillos a la sombra de la actual dictadura.

Ha llegado el momento de una nueva rebelión del pensamiento, con una mística auténtica, un ideario político con la democrática como enseña revolucionaria. Artistas de todas las manifestaciones, pensadores libres “no tengáis miedo”, es la hora de la unidad y ustedes, sus naturales pregones; poned la pluma, el pincel y el pentagrama al servicio de una revolución por el rescate del estado de derecho, los valores morales y cívicos y la dignidad del pueblo, de nuestra juventud desorientada y desesperanzada.

Corremos el riesgo de que este pueblo adormecido, anestesiado por el circo montado por la dictadura, engañado, hambriento, despierte y surja espontáneamente una respuesta violenta, otro no deseado derramamiento de sangre. Recordemos que en todos los tiempos la desesperación ha sido el caldo de cultivo de la violencia.

A las nuevas generaciones corresponde impulsar que los valores cívicos guíen la lucha por la democracia y las oportunidades para todos. El arte siempre es revolucionario, requiere libertad para expresarse, pero cuando esta falta se transforma en instrumento de liberación. La autora es ama de casa.


COMENTARIOS

  1. Euribe
    Hace 13 años

    Este es el mejor articulo que se publica hoy en La Prensa. Como siempre es el que menos comentarios recibe.
    El arte es un medio pacifico para resolver conflictos. Hay que estimularlo.
    Felicidades a su inteligente autor.

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