Tania Sirias
El diputado opositor, Pedro Joaquín Chamorro Barrios afirmó que el poder electoral, “no tiene las facultades ni la legitimidad para destituir a un diputado”, por lo tanto no podían ni debían despojar al diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Agustín Jarquín, ya que esto contradice el artículo 80 de la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional.
El artículo dice que “las Bancadas reglamentarán internamente su funcionamiento. Cada diputado se agrupará en la bancada del partido que le nominó para las elecciones, pudiendo separarse voluntariamente e ingresar o formar parte de otra bancada en la Asamblea Nacional”.
Pero además, agregó Chamorro Barrios, esto se contradice con el accionar del poder electoral en el anterior periodo legislativo, “cuando no vio ni mucho menos sancionó, a los diputados que se pasaron a la bancada del Frente Sandinista o que formaron otras bancadas bisagras”, las cuales favorecieron de forma poco disimulada, el control del partido rojinegro en el parlamento.
SOLO VEN DONDE LES CONVIENE
El legislador también comparó al Consejo Supremo Electoral (CSE), con “un caballo cochero” del orteguismo, “que solo mira donde dice que vea y le convenga al FSLN”.
“También hubo reformas a la Ley Electoral y tampoco se castigó o penalizó el hecho de que los diputados cambiaran de bancadas. Tal vez, porque nunca se pensó que un diputado del Frente Sandinista decidiera cambiar de bancada”, expuso Chamorro Barrios.
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Afirmó que al poder electoral no le importó en el pasado cómo la voluntad del electorado había sido traicionada por los intereses mezquinos, pero tampoco sancionó a ninguno de los diputados que abandonaron su partido, pues estos movimientos políticos favorecían al Frente Sandinista.
Uno de lo casos más raros en el periodo legislativo pasado, fue el caso del diputado Alejandro Bolaños Davis, quien fue electo por la Alianza Liberal Nicaragüense- Partido Conservador (ALN-PC), la cual fue encabezada por Eduardo Montealegre en 2006.
A los pocos meses de asumir su curul, el CSE de manera arbitraria le quitó la diputación a Bolaños Davis, alegando que no había renunciado a tiempo a su ciudadanía norteamericana, que es de nacimiento.
Sin embargo, tres años más tarde, el Consejo Supremo Electoral “restituyó la diputación a Bolaños Davis, separándose de la bancada ALN-PC, y declarándose “independiente”.
Chamorro Barrios relató que luego de volver a asumir su curul, Bolaños Davis comenzó a votar con el FSLN y su suplente, el reverendo Stanford Cash Dash, fue desplazado de la Bancada Democrática Nicaragüense, perdiendo esta una diputación más.
JARQUÍN FUE “CASTIGADO”
En la opinión del diputado de oposición, la defenestración de Agustín Jarquín Anaya, “no es más que un castigo”, por separarse de la bancada sandinista, ya que el poder electoral no tiene ninguna facultad para despojarlo de su diputación.
Aseguró que si no fuera legal el que un diputado se vaya de una bancada a otra, no sería legal tampoco que se hablara de la conformación de nuevas bancadas, a como se escuchó recientemente en el parlamento, tras el retiro de Mauricio Montealegre y Santiago Aburto de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN).
“Si esta acción fuera ilegal, inmediatamente estos diputados hubieran sentido el sablazo del Consejo Supremo Electoral, pero no ocurrió, porque las cosas no fueron así”, dijo el diputado opositor.
Agregó que si se siguiera el razonamiento del poder electoral, también pudiesen actuar de oficio en el caso de los diputados Montealegre y Aburto, ya que fueron electos por la Alianza del Partido Liberal Independiente y por lo tanto deben estar en la Bancada Democrática Nicaragüense.
Sin embargo dijo que estos diputados se han declarado independientes, aunque voten con los diputados del Frente Sandinista.
“Debemos recalcar que el Consejo Supremo Electoral no debe estar reglamentando el accionar de la Asamblea Nacional, porque no le compete”, dijo Chamorro Barrios.
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