Recordando el pasado
Luciana: Admiro que tengas presente y practiques tus sentimientos de verdadera solidaridad y servicio a los demás, como auténtica cristiana, tal como lo demostraste en apoyo al justo reclamo de los adultos mayores el 22 de junio pasado.
Tu carta descriptiva a la primera comisionada Aminta Granera me ha recordado la misma situación que sufrió tu abuelo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en una protesta con un grupo de jóvenes el 4 de julio de 1944 frente a la Embajada de los EE. UU., cuando fue cruelmente vapuleado, culateado y pateado vilmente por la Guardia, de la que hoy es sinónimo la Policía. Sin embargo, aquella vez no robaron ni vehículos ni billeteras, ni ofrecieron violar a las jóvenes ni dejar semidesnudos a los jóvenes, tal como lo hicieron ahora.
¿Será que tendremos que esperar otros 35 años para otra Revolución, la Revolución de la Honestidad para que Nicaragua vuelva a ser República? Los jóvenes tienen la palabra…
Tu tía abuela Ana María Chamorro de Holmann, hermana del Héroe Nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
No seguir tolerando el silencio
No se puede guardar silencio ante el asalto a los jóvenes y adultos mayores, sufrido el pasado 22 de junio, sin ser cómplice de tan cruel e inmoral hecho.
No se puede seguir tolerando en silencio hechos como este.
Ya no solo el Gobierno es corrupto e ilegal, sino que están empujando a toda una sociedad y juventud a ser agresora. Están dando licencia de delincuencia a la Policía, cuya misión principal es perseguir a las pandillas y guardar el orden, y más bien las protegen y alientan al vandalismo.
En vez de proporcionar educación a la juventud de Nicaragua, se les está educando en la delincuencia. En vez de darles oportunidades de trabajo productivo, se les adiestra con un garrote y una capucha. Se les está dando una maestría en vulgaridad, en asalto, en cobarde agresión a ancianos y a jóvenes pacíficos, o a quien se atreva a contradecir cualquier arbitrariedad ilegal que se le vaya ocurriendo a los que tienen el poder.
La carta de Luciana Chamorro a Aminta Granera, publicada en LA PRENSA el pasado miércoles 24 de julio del corriente, ilustra de una manera conmovedora hasta qué punto de descomposición hemos llegado.
Creo que los que gobiernan deben reflexionar que este orden de acontecimientos no les conduce a buenos resultados, pues, seguir escalando en esta dirección, a corto o mediano plazo, aunque no lo valoren así, siempre tiene finales nefastos.
No es inteligente querer rectificar con los ancianos y emitir un decreto que debió ser lo primero y no lo último.
No es inteligente el haber unido policías y turbas para apalear y desvalijar a esos jóvenes y después darles la razón de que su lucha no solo era justa, sino que valiente y aleccionadora, más aún, esos jóvenes apaleados, ultrajados y robados impunemente, le dieron ejemplo al pueblo honrado de Nicaragua, que ama la justicia y el derecho, de una verdadera solidaridad, de altos valores morales, de compasión y amor, que en cierta manera nos rescatan del bochornoso comportamiento de la Policía, del Gobierno y de sus pandillas, dándole a la patria, tan maltratada, una gran esperanza.
A la señora Aminta Granera con pesar le digo que cambió su progenitura en el reino de los cielos, por un plato de lentejas aquí en la Tierra.
Ligia Chamorro Cardenal. Hermana del Héroe Nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
El testimonio de Luciana Fernanda
LA PRENSA publicó el miércoles de esta semana un magnífico y contundente testimonio de una vivencia personal que tiene que ver con el terror, el abuso y la complicidad que comete y practica la Policía Nacional contra el pueblo y a favor de la dictadura.
El testimonio es de Luciana Fernanda Chamorro Elizondo, nieta del Mártir de las Libertades Públicas, Héroe Nacional y hoy víctima de nuevo de las dictaduras que se adueñan de Nicaragua.
La sangre no engaña y lo vemos en la actitud de esta valiente jovencita que escucha el llamado de la sangre. Por sus venas corre sangre valiente, sangre rebelde y reivindicadora, y qué mejor prueba que dirigir su carta a una de las decepciones más grandes que hemos tenido los nicaragüenses amigos de la democracia.
Aminta Granera Sacasa, la misma que abandonó la comunidad de las monjas de La Asunción, la misma que enseñaba principios morales y religiosos a las alumnas de tan distinguido colegio, convertida ahora en cómplice y brazo ejecutor de la dictadura orteguista. Bastó que le recordara el tirano Ortega sus orígenes revolucionarios para que echara por la borda todo lo que había aprendido y enseñado con las monjas de La Asunción.
Se convirtió en funcionaria de facto, en pieza de ajedrez de los Ortega-Murillo, en verdugo de la población sufriente y decepción para los que metíamos nuestras manos por su integridad al grado que la consideramos presidenciable.
¿Pero en dónde reside el poder para lograr semejante cambio? Bayardo Arce ya lo dijo: —La culpable es la avaricia—.
Por avaricia caen los pusilánimes que no tienen principios arraigados y por avaricia cayó la exmonja de La Asunción.
Es producto de la avaricia la mansión de un millón de dólares en la que habita, la cual cuenta con vigilancia satelital, gracias a la cual descubrieron al pobre CPF que tuvo la mala fortuna de habérsele escapado un disparo enfrente de la mansión Granera Sacasa.
Es producto de la avaricia los beneficios que recibe del poder gracias a lo cual se puede permitir el lujo de andar viajando con toda la familia alrededor del mundo, mientras su nación es sacudida por la delincuencia desenfrenada.
Qué gusto decirle las verdades a los sepulcros blanqueados que salen con un alto grado de simpatía nacional gracias a encuestas matreras, alimentadas por la opinión de las fuerzas esclavas que se benefician de la avaricia.
Si don Bayardo Arce Castaño dice que la avaricia es la culpable, es porque habla por experiencia propia.
Quiero felicitar a la joven Chamorro Elizondo por seguir los pasos de su abuelo, el periodista político más valiente de nuestra realidad nacional.
Si queremos cambiar Nicaragua, tiene que ser a base de los genes que corren por nuestras venas.
Jorge J. Cuadra V.
Aclaración
En relación con la información publicada en el Diario LA PRENSA el lunes 8 de julio, en la sección Departamentos, titulada “El Caribe con más femicidios”, aclaro que no responsabilizo al presidente Daniel Ortega por los altos índices de femicidios en el país, ni mucho menos lo califico de inconstitucional. Lo anterior es atribución del Diario LA PRENSA.
La nota informativa presentó además datos de femicidios en el país, los que no afirmé difieren con lo presentado por el Movimiento Católicas por el Derecho a Decidir y la Red de Mujeres Contra la Violencia, organizaciones con las que trabaja la Mesa por la Equidad de Género.
Martha A. Amador. Presidenta nacional del organismo Acción Médica Cristiana (AMC).
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