Cartas al Director

Carta abierta a Aminta Granera (resumen)

Le escribe Luciana Chamorro Elizondo. Soy exalumna del Colegio Centroamérica. Me eduqué en su pastoral, y creo profundamente en los valores de entrega y servicio a los demás. Desde pequeña he intentado lograr mayor coherencia en mi vida: entre lo que creo, lo que pienso y lo que hago. Eso me ha llevado a trabajar de voluntaria en barrios y asentamientos, a enfocar mi vida profesional como antropóloga hacia el estudio de la desigualdad, y a apoyar las causas que considero buscan la justicia social.

Me rehúso a creer que una mujer como usted, que ha demostrado tener los intereses de su pueblo como prioridad, no se ha pronunciado al respecto de la violencia que vivió un grupo de ciudadanos nicaragüenses el 22 de junio. Imagino que su silencio se debe a que no se habrá enterado bien de lo que pasó. Mi hermano y yo estábamos ahí junto con otros 52 jóvenes y 35 ancianos. Si a eso le sumamos los vecinos que nos dieron refugio y los trabajadores de la gasolinera, se hacen cientos de testigos que también vieron y vivieron el terror de esa noche. A continuación le relato los hechos:

El lunes 17 de junio me comprometí a apoyar a los adultos mayores en la restitución de su derecho a una pensión reducida. Llegué al INSS con víveres recolectados entre amigos, respondiendo al llamado que hizo la UNAM, que pedía que el pueblo se solidarizara con su lucha.

El martes 18 me enteré que la Policía ya no dejaba pasar más los alimentos y el agua. El argumento de los policías: que estaban resguardando el edificio del INSS. Comprendo la importancia de resguardar un edificio público. Sin embargo, pedíamos que la Policía misma les pasara los víveres a los ancianos. Se negaron.

El miércoles 19 decidimos hacer una vigilia hasta el amanecer. Estuvimos concentrados en el costado sur por razones de seguridad: si un joven se encontraba caminando en los alrededores del INSS era capturado, golpeado y llevado preso. Ese día la Policía Nacional se llevó presos a siete jóvenes.

A las 4:10 a.m. yo estaba sentada a dos metros del cordón policial. Una amiga tenía una guitarra y cantábamos una canción de Manu Chao. De repente vino un chavalo corriendo y gritó: “¡Tírense al suelo!” Detrás de él venían cientos de encapuchados con camisetas blancas. Yo, que ya estaba sentada en el suelo, gateé hacia los policías. Mi instinto fue pedirles auxilio, o que me dejaran pasar detrás de ellos. Los policías fortalecieron el cordón. Uno me pateó en el estómago. Yo levanté la cara y le intenté preguntar que si no iba a hacer nada. Me dijo que mantuviera la mirada en el piso. Ahí permanecí. Escuchaba los gritos de horror de las personas que una por una eran levantadas del piso, golpeadas y amenazadas. Un tipo pasó a mi lado y dijo, “a esta la voy a violar”. Se rió. Permanecí inmóvil hasta que llegó un encapuchado y me jaló del brazo. Tenía la cara tapada con una camiseta amarrada, pero podía verle parte del rostro. Llevaba una camisa del gobierno volteada al revés; se notaba el diseño con sus colores característicos. Me volteé y me di cuenta que no quedaba nadie más en el piso, solo un mar de manchas blancas corriendo descontroladas, golpes y gritos.

Mi agresor me hizo caminar con él hacia donde estaban parqueados dos camiones de la Alcaldía de Managua. Nos faltaba una cuadra para llegar cuando llegó otro tipo y le dio órdenes de que me quitaran todo. El tipo me bolseó, y yo le dije que se calmara que yo le iba a entregar todo. Le di mi bolso en el que tenía mi celular, billetera, identificaciones, y una agenda personal. Agarró mis cosas y salió corriendo en dirección opuesta. En eso reconocí un muchacho que me agarró de la mano y me jaló a una casa donde me escondí. Ahí estábamos siete jóvenes y un adulto mayor.

¿Cómo describir el terror? Los llantos incontrolables de una chavala que estaba al lado mío, la sangre que corría por la cara del chavalo que me había salvado y la cara de horror de la dueña de la pulpería que nos resguardó. Andaban afuera todavía. Amenazaban y se reían. Celebraban. Apagamos las luces. Nos escondimos detrás de un sofá. Caí en cuenta de que mi hermano no estaba ahí. No lo había visto. Entré en pánico y pregunté por él. Me decían que la última vez que lo habían visto lo tenían entre cuatro y lo golpeaban y lo desnudaban. Se lo llevaron para el otro lado. ¿Y mi mejor amiga Laura? Llevada al cementerio. Escuchamos cuatro balazos. Tres primero, y un cuarto cerca de la casa.

Llamé a mi papá con el teléfono de la dueña de la casa. No me imagino el dolor de un padre de recibir semejante llamada de su hija. “Papá vinieron y nos golpearon, no sé dónde estoy, no sé dónde está mi hermano. Se lo llevaron”. Esa madrugada decenas de padres de familia recibieron esa misma clase de mensajes desesperados. Media hora después logramos salir y llegar hasta la gasolinera Puma de la rotonda Plaza Inter. Ahí a las 4:45 a.m. vi llegar a mi hermano vapuleado, sin zapatos, sin camisa. A él y otros muchachos los persiguieron hasta la Asamblea Nacional.

Los testimonios que le pueden contar cada uno de nosotros completan la historia. A mi amiga Laura la tiraron contra el suelo luego de lanzarla contra un muro. Le decían “tenés 10 segundos para correr o te matamos”. A otros los golpearon con palos y martillos. Los estudiantes de Medicina le pueden contar cómo golpearon a los ancianitos, cómo le echaron gasolina al puesto médico. Los vecinos le pueden contar de qué sector vinieron los agresores, cómo se ejecutó el operativo, y de qué manera se retiraron del lugar.

Desaparecieron siete vehículos, cuatro motocicletas, veintisiete celulares, veinticinco billeteras, nueve cámaras digitales, tres computadoras, tres relojes, dos guitarras y un cajón peruano.

¿Qué pasó con el actuar de la Policía esa noche? Los oficiales vieron el robo masivo y la violencia contra de cincuenta y dos chavalos y treinta y cinco ancianos y no hicieron nada. Yo personalmente recibí golpes de parte de un oficial. Tengo una fotografía de la cadena de policías 10 minutos antes del atraco, y puedo identificar al que me agredió.

¿Por qué la Policía, y usted, como primera comisionada no se ha pronunciado ante este acto de terror? El único comunicado público al respecto dice que las fotografías son extranjeras, y que las denuncias responden a intereses oscuros para desprestigiar a la Policía. Nosotros somos jóvenes nicaragüenses, y ese comunicado es indignante. Todos nuestros testimonios y nuestros nombres son públicos. No tenemos por qué escondernos, porque no somos delincuentes. En lo personal pienso que lo sucedido es tan grave, que ya nada puede justificar su silencio. No se puede proteger a nadie callando estos delitos.

Yo me enorgullecía de la Policía Nacional; una policía que supo ser coherente con los valores sandinistas bajo los cuales fue fundada y se puso al servicio de toda la población al momento de la transición en los noventa. Sin embargo, lo que viví el 22 de junio me convence que la Policía que está a su mando únicamente se encuentra al servicio de una cúpula partidaria.

Miles de nicaragüenses, entre ellos mi abuelo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, dieron su vida para que en nuestra Nicaragua no se volviera a vivir represión por ejercer el derecho ciudadano a la libre expresión y la manifestación. Yo apelo a la memoria de nuestro pasado colectivo, y a su conciencia, para que me demuestre con hechos que mi análisis es errado.

Hay tiempo para que reivindique la confianza que tantos hemos depositado en la Policía. Yo espero que usted sea capaz de ponerse al frente de su institución, y asumir la responsabilidad que tiene frente a los hechos del 22 de junio. Si usted no se cree capaz de esto, si la presión es demasiado grande, entonces es hora de presentar una renuncia moral. Comisionada Granera, llegó la hora de dejar de lavarle el rostro al régimen represivo bajo el cual vivimos, y darle el ejemplo a miles de otros que siguen órdenes por temor a desafiar el poder, aunque sus convicciones morales les llamen a hacer lo contrario.

Luciana Fernanda Chamorro Elizondo

COMENTARIOS

  1. La Tula Q. Hecho
    Hace 13 años

    Muy buena carta. Aminta debería de saber (y talvez lo sabe!) que esta es una excelente oportunidad para reivindicarse con el pueblo. Aminta es presidenciable, y por eso la meten en situaciones embarazosas para que pierda popularidad. Pero si ella se percata del valor y la estima que tiene entre la ciudadanía, debe de actuar correspondientemente y ofrecer la frente ante los hechos. Y si es necesario, que renuncie, pues eso la hará aún más popular y presidenciable.

  2. Contra Chamuko
    Hace 13 años

    No tardarán los borregos en decir que esto es una manipulación pagada por la CIA. esta gente no tiene argumentos mas inteligentes. Luciana todo mi apoyo moral, yo soy excombatiete del SMP mejor dicho SMO y ahora miro atras y me digo por qué diablos tuve que ir a luchar para que estos genocidas tengan hoy el pode?, pero yo creo en la Ley del Karma toda causa tiene u efecto y este Gobierno que para muchos les parece ser eternos quiero decir que se equivocan, todo lo que sube baja.

  3. Jesus Camacho
    Hace 13 años

    Bien dicho, Luciana Fernanda! Vos tenés que ser la redactora de esa parte de la historia en la lucha contra la dictadura orteguista. Hay que apuntar este hecho como la masacre del ’22 de junio.’
    Ya pronto se oirán los clarines de la marcha triunfal en contra de esos asesinos! Hay que apuntar sus nombres porque de la que va a venir, no se escapará ningún orteguista!

  4. Carlos A. Porras
    Hace 13 años

    Esta bien claro, estamos enfrentando una dictadura mas brutal a la de Somoza.Dios proteja a Nicaragua y su pueblo de este cancer maligno y que sea exterminado por complete del pais con un sistema que a la fecha es obsoleto y solo sirve para mantener a dictadores enriqueciendose en el poder con el sudor del pueblo.

  5. Hace 13 años

    Excelente carta, pero infortunadamente, los funcionarios de la policia nacional y con ellos a la cabeza de la misma la Sra. Granera, hace algun tiempo atras ya comprometiron su decencia, moralidad ciudadana y professional a los intereses del regimen autoritario que hoy desgobierna al pais. Por lo tanto y aunque su carta es de mucho valor valentia y estoy seguro que la misma va a recibir el apoyo de cientos de ciudadanos no comprometidos con el regimen, la misma no obtendra respuesta alguna

  6. Martin Gallegos
    Hace 13 años

    En un país medianamente civilizado, estaría en marcha un proceso investigativo, pero es evidente que las estructuras del poder abarcan hasta a las instituciones que por su naturaleza deberían de estar subordinadas únicamente a la constitución y las leyes del país. La policía no se va a investigar a si misma, el Ministerio Público da un pesar increible, debatiendose entre una ex-policía y su grupo, y un subordinado a Alemán y al frente. La única salida va a ser violenta.

  7. FRANKLIN
    Hace 13 años

    te felicito luciana por tu valor de hacer publica tu denuncia. 

  8. Denso
    Hace 13 años

    Tremenda carta denuncia de Luciana;ojala que Dona Aminta la lea y le ponga mente a esto,por el bien del pueblo y la patria

  9. Andrew Herrera-Meza
    Hace 13 años

    Ese mismo TERROR sandinista lo vivimos YO y mi familia, la ves que los PC (personal de Confianza) me arrastraron y golpearon en las Purisimas partidista en 1983, despues el dia de mi «promocion» en el Experimental Mexico, y el dia que pasamos gritandoles sapos represores a los sandinistas que asediaban LA PRENSA durante los años de CENSURA (80’s sangre y luto), me vapulearon junto al cauce de Lab. RARPER. HOY en dia al menos hay DD.HH, en los 80s los DD.HH no EXISTIAN, muera la Dictadura sandia

  10. Vallecillo
    Hace 13 años

    Estos dejenerados no respetan ni a las mujeres ni a los ancianos. estan obligando a la jeventud a recurrir a la violencia como unico recurso, recapaciten Policias , Militares, y orejas de este Nuevo regimen antes de que sea demasiado tarde, y volvamos al circulo de violencia que nos dejo 50,000 muertos.

  11. el jefe
    Hace 13 años

    En la prision de Aminta no hay lapices.

  12. Barrio DUCUALI
    Hace 13 años

    el general SOMOZA les quedó enano a esta dictadura criminal sandinista, yo nunca vi tal REPRESION en los tiempos de SOMOZA, solo miraba que se llevaban a ladrones, delincuentes, asesinos de los barrios orientales, alli llegaba el señor macho Negro (QEPD), el coronel Alesio Gutierrez, pero solo a los ladrones lumpen se llevaban, desde que la policia sandinista es partidaria (1979) junto al eps, no ven, no escuchan ni ven nada, pero, un dia no muy lejano el pueblo los va a sacar estilo SOMOZA

  13. Mariana
    Hace 13 años

    Porque no ponen mi comentario? que pasa?

  14. Harold Cedeno
    Hace 13 años

    !!!COMISIONADA, RESPONDA!!!, porqué calla?, todo Nicaragua está leyendo esta denuncia de esta valiente jóven y Ud. al no manifestarse le está diciendo a Nicaragua entera que todo eso es verdad y que Ud. usa pantalones solamente como parte de su uniforme, !!!PERO NO!!! para ejercer su mandato como Jefa Nacional de la Policia Sandinista, porque eso es lo que está demostrando ser, una Policia Sandinista, muy lejos de ser Nacional. Publiquen, !!!por favor!!!.

  15. Mariana
    Hace 13 años

    Que graciosos que se hacen, o es que tienen miedo a poner mi comentario?, entonces dónde está la libertad de expresión en este periodico? Jamás volveré a enviarles nada!!!

  16. Piensoluegoexisto
    Hace 13 años

    Comisionada Aminta Granera en un pasado no muy lejano Usted demostró que tenía más «cojones» que muchos hombres. Ahora qué le pasa?????? Pronúnciese, haga valer su autoridad como Jefa de esta Policía Nacional, que parece dejó de recibir sus órdenes. Cual es su rol ahora?

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