Pese a la ejecución del Plan Colegio 2013, las máquinas siguen tragándose el recreo de los estudiantes que en vez de ir a la escuela llegan a estos establecimientos a jugar.
“Aquí vienen como veinte niños a jugar nintendo o maquinitas después que salen de clases (…) no vienen policías a ver si hay niños aquí y uno no le puede decir que no al cliente”, dice una joven encargada de administrar un negocio tragamonedas, situado en el sector del Gancho de Caminos, en el Mercado Oriental.
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