Caracas/EFE
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, condicionó ayer la reanudación del diálogo con Estados Unidos a que el Gobierno de ese país rectifique y cese sus “agresiones” contra Venezuela, que el viernes declaró suspendido un acercamiento iniciado en junio para normalizar los lazos bilaterales.
Power, nacida en Irlanda y de 42 años, es periodista y exasesora en derechos humanos del presidente de EE. UU., Barack Obama.
Los votos contra su nominación en el Comité de Relaciones Exteriores fueron de los senadores republicanos Marco Rubio y Rand Paul.
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“Si ellos rectifican y si están en capacidad, que lo dudo, de venir en otra actitud, retomaremos los diálogos”, dijo Maduro en un acto de Gobierno en el estado de Monagas (oriente). El mandatario agregó que quiere tener “buenas relaciones” con Washington, pero que ello ya no depende de Venezuela, sino de la Casa Blanca, a quien acusó de reunirse con “la derecha venezolana” y en paralelo negociar con una “sonrisa” con su Gobierno.
“Pónganse de acuerdo ustedes en su locura imperial y más adelante hablamos. Que queremos tener buenas relaciones con el Gobierno de Estados Unidos yo lo ratifico, pero en base al respeto (…), al respeto verdadero, en público y privado”, afirmó.
El mandatario recordó que en junio el canciller venezolano, Elías Jaua, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, acordaron retomar el diálogo bilateral, pero criticó que semanas después Samantha Power, candidata a embajadora de Washington en la ONU dijera que si es confirmada, responderá “a la represión a la sociedad civil que se está produciendo en países como Cuba, Irán, Rusia y Venezuela”.
“Ya nos cansamos. No puede ser que surja una candidata a embajadora de los Estados Unidos en la ONU y venga y nos caiga a plomo (critique)”, expresó, para luego señalar que “Venezuela es el país más libre de la tierra entera”.
El Gobierno venezolano dio por terminado el viernes un proceso de diálogo con Estados Unidos por segunda vez en menos de seis meses, tras las declaraciones de Power, sobre “represión” a la sociedad civil en la nación sudamericana.
Las relaciones bilaterales se encuentran en uno de sus puntos más bajos desde 2010, cuando ambos países retiraron sus embajadores, y desde entonces se han seguido enfriando con constantes incidentes diplomáticos.
Jaua expresó ayer a periodistas de medios públicos que “en el Gobierno de los Estados Unidos no se termina de entender que tener relaciones de alto nivel con Venezuela y respetuosas pasa por cesar la injerencia en los asuntos internos venezolanos y el respeto a las decisiones soberanas de Venezuela”.
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