César Ubeda Bravo
Hace más de un año publiqué un artículo de opinión titulado “Se busca un santo para la procesión”, en alusión al surgimiento de un verdadero liderazgo en la oposición capaz de capitalizar el descontento social y ponerse al frente de las demandas más sentidas de la sociedad, presentando propuestas o alternativas distintas al gobierno del presidente inconstitucional, Daniel Ortega Saavedra. Pero, el descontento y rechazo a los denominados opositores al parecer sigue creciendo en el país.
La última encuesta de Borge & Asociados demostró una vez más que la sociedad nicaragüense no cree en los autodenominados opositores y que por tal razón desean nuevos rostros y liderazgos en la política nicaragüense que sea una verdadera oposición al régimen actual. La encuesta se realizó entre el 8 y 13 de junio, entrevistando a 1,008 personas. El sondeo mostró que el 31 por ciento de los nicaragüenses cree que hace falta un nuevo partido político de oposición al FSLN. Un 32 por ciento espera que de crearse un nuevo partido político de oposición, sus dirigentes deben ser gente nueva que haya tenido poca participación en política.
Respecto a la intención de voto, según Borge&Asociados, el nivel de indecisos asciende a casi un 37 por ciento de los encuestados, mientras que el 34 por ciento votaría por Daniel Ortega. Cerca de un 13 por ciento no votaría por nadie, mientras que los políticos tradicionales suman apenas un 7 por ciento de la intención de voto (Fabio Gadea 4.3 por ciento, Eduardo Montealegre 2.2 por ciento y Arnoldo Alemán 0.9 por ciento).
Esta misma firma encuestadora realizó otra encuesta entre el 2 y 8 de abril del año en curso, destacando que a pesar del alto nivel de desempleo y la situación económica del país, Daniel Ortega Saavedra tuvo una evaluación positiva de su gestión de parte de la población. El 28 por ciento de los encuestados valoró como muy buena la gestión de Ortega Saavedra, mientras que casi el 46 por ciento le da una puntuación de buena. Solo el 5.7 por ciento de los encuestados considera malo el trabajo de Ortega.
Pero, volviendo a los denominados opositores del país, esta encuesta arrojó los siguientes datos: Arnoldo Alemán tuvo un 73.4 por ciento de opiniones desfavorables; Eduardo Montealegre 69.7 por ciento de opiniones negativas y Edmundo Jarquín, casi el 49 por ciento de opiniones desfavorables.
Es decir, que estas encuestas revelan lo que escuchamos en las paradas de buses, mercados, tiendas, supermercados y en los lugares de trabajo: el descontento y rechazo por la clase política que viven cómodos del erario público y que hacen la “oposición” perfecta para Ortega, incapaces de articular propuestas concretas en temas como la seguridad social, las alzas constantes en el combustible, altos niveles de desempleo, incremento de los servicios básicos y la comida, así como el mal manejo de la ayuda venezolana.
Muchos compartimos el criterio de don Emilio Álvarez Montalván —con quien tuve el privilegio de trabajar—, quien mencionó recientemente que los denominados opositores deberían ser una especie de gabinete alterno que presenten propuestas, documentos bien fundamentados que demuestren que son mejores que el Gobierno. Pero sería mucho pedir a los “opositores” quienes tienen cosas más importantes que hacer como formar otras bancadas en la Asamblea Nacional y organizar nuevos movimientos con el fin de esperar las negociaciones con el FSLN para elegir a los nuevos funcionarios públicos con la mentalidad de la política prebendaria.
Pero no todo es negativo. Ante la incapacidad, inoperancia, desprestigio y rechazo a la clase política actual, emerge la juventud que de manera valiente, espontánea y sin directrices políticas apoyaron a los adultos mayores en sus justas demandas. Esperemos que de aquí surja el relevo generacional y una nueva forma de hacer política, cuyo norte sea únicamente el servicio a la sociedad. Tal vez surja el santo para la procesión. El autor es periodista.
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