Tatiana Rothschuh
“Estuve grave (…) hasta casi me muero”, reveló con toda su inocencia Yasser Enmanuel Espinoza, de 13 años, quien aún está convaleciente en una hamaca, producto de la epidemia del dengue. Cuenta que a los cinco días de presentar fiebre alta, mareo y vómito, le hacían exámenes de sangre y no le daban el diagnóstico a su madre.
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Sospechaban que era leptospirosis, hasta que en estado crítico lo llevaron por la noche al hospital de Juigalpa. “La doctora (de Acoyapa) se tardó mucho y de allá le vinieron a halar la chaqueta porque no me había mandado”, sostiene.
Yasser vive en las casitas de San Luquitas No. 3, en el gancho de camino que conduce a Acoyapa. A su juicio, la plaga de zancudos es por el monte enfangado. “Esa enfermedad es malísima, lo puede matar a uno”, afirma.
LA PRENSA recorrió parte de los barrios marginales Baviera, Balvino Gutiérrez, Manantial, San Luquitas, Buenos Aires, el Torno y las zona A, B y C del centro de la ciudad, donde se registran las mayores afectaciones de dengue, ubicándolo en cifras alarmantes en el país: más de sesenta casos positivos y 160 sospechosos.
Algunos pobladores dijeron desconocer si el dengue acechaba, pero otros dijeron que se sorprendieron cuando la ministra de Salud, Sonia Castro, dio cifras alarmantes del dengue en Acoyapa a través de los medios de comunicación.
“Hemos visto que abatizan y fumigan, pero eso no les hace nada, es peor el vendaval de zancudos, pero la Alcaldía debiera dar el ejemplo, no hacen nada por eliminar las charcas estancadas”, manifestó Saraí Corea, del barrio Baviera.
CRIADEROS
En el recorrido que LA PRENSA realizó en ese sector, encontramos charcas en donde no hay circulación; llantas y en áreas públicas cubiertas de espeso monte enfangado, así como también basuras acumuladas. La situación se torna más difícil, pues en los barrios marginales gozan del servicio de agua potable cada ocho días.
El centro de salud, donde no se permite la entrada a periodistas, no se escapa del sistema propagador del dengue, además de montoso, vimos pastando unas vacas en su área interna. Una vecina nos dijo: “Mire es que deberían empezar por su propia casa, nosotros limpiamos, pero no se controlan los zancudos”.
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