Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
Los inmigrantes que llegan a Costa Rica provenientes de zonas rurales de su país de origen, usan en menor cantidad los servicios de salud, sobre todo mujeres embarazadas que no siempre acuden a control prenatal a centros médicos costarricenses.
El viceministro de gobernación Freddy Montero, dijo que reportes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) indican que mujeres extranjeras, principalmente nicaragüenses, no se realizan chequeos ni controles médicos durante el embarazo, sino que asisten a los hospitales hasta la hora del parto.
“Los reportes que la misma Caja Costarricense de Seguro Social nos hace, indican un sub uso de los servicios de salud de parte de población migrante. Eso debe estar referido a las mismas condiciones educativas de esta población de carácter rural ingresan a Costa Rica”, explicó Montero.
“Muchas veces se ha percibido por parte de las autoridades del país, una falta de educación preventiva de esta población. En Costa Rica se sigue todo el proceso de control prenatal y muchas veces lo que hemos visto con la población migrante, es que no asisten al cuidado parental y sucede así consecutivamente con diferentes tipos de circunstancias”, añadió.
Esta situación ha alertado a las autoridades médicas del país, debido a que una persona que no se trate una enfermedad genera preocupación y podría afectar al colectivo.
“Es un caso de interés público y nacional. El hecho que no le den seguimiento riguroso a su salud significa un riesgo para el colectivo como un todo”, indicó Montero.
Aunque Montero atribuye el fenómeno a la falta de educación y asegura que la atención en salud es abierta para todos, sin condición a nacionalidad, lo cierto es que Costa Rica aplica medidas contrarias a lo que pregona.
La CCSS impidió durante seis meses la atención médica a extranjeras indocumentadas con embarazo, pero la decisión al menos por la vía legal fue revertida por la insistencia de quienes defienden derechos de los inmigrantes y ante la confusión en los hospitales.
Mediante el oficio ACE-206-10-2012 del diez de octubre del año pasado, la CCSS limitó la atención a «casos de urgencias» a extranjeras indocumentadas embarazadas.
Pero revirtió la medida en el oficio DJ-02829-2013 del 30 de abril 2013, tras gestiones de académicos de la Universidad de Costa Rica y la asociación Merienda y Zapatos, además de la confusión del personal médico que atiende a embarazadas en los hospitales.
Este segundo oficio determinó que una extranjera indocumentada con embarazo puede “ser atendida consulta externa para llevar control prenatal, odontología, dermatología, oftalmología, entre otras especialidades médicas”.