Tito Vilanova recae por segunda vez en los últimos tres años de cáncer en una glándula parótida (cara). LA PRENSA/EFE

Sueño truncado

Tito Vilanova ha dejado de ser entrenador del Barcelona. A la segunda recaída, ha decidido que su salud, su vida, es más importante que dirigir a su equipo del alma, porque el cáncer no conoce de sueños, ni de deseos, ni tampoco de anhelos.

Tito Vilanova ha dejado de ser entrenador del Barcelona. A la segunda recaída, ha decidido que su salud, su vida, es más importante que dirigir a su equipo del alma, porque el cáncer no conoce de sueños, ni de deseos, ni tampoco de anhelos.

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Desde finales del año pasado han sido frecuentes los viajes de Vilanova a Nueva York para iniciar un nuevo tratamiento, y los rumores sobre su estado de salud, que no han cesado pese a que él mismo y el propio Rosell no se han cansado de decir una y otra vez que todo iba bien.

“Cuando me detectaron la enfermedad, lo primero que pensé es que mis hijos aún me necesitaban”, confesó tras superar el cáncer por primera vez.

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A Tito esa cruel enfermedad le golpeó por primera vez en noviembre de 2011. Entonces, era el segundo de su amigo Pep Guardiola, y ni se imaginaba que, cinco meses después, el club le propondría sustituir al mejor entrenador de la historia del Barca y le daría las riendas de un equipo plagado de estrellas para que pudiera demostrar que no solo era un genio de la pizarra sino también un excelente gestor de recursos humanos.

Se operó de un tumor en una glándula parótida, en el hospital de la Vall d’Hebron un 11 de noviembre, víspera de un partido de la Liga de Campeones ante el Milan.

Tras pasar por el quirófano, Vilanova se reincorporaba progresivamente al trabajo dos semanas después y, en mayo de ese año, el doctor Ricard Pruna confirmaba que el técnico catalán estaba “médicamente curado”.

Tras el adiós de Guardiola, Tito se convirtió, ante la sorpresa del entorno barcelonista, en el primero a bordo. Asumió la dirección del equipo el verano de 2012 reconociendo que perdería “todas las comparaciones con Pep” pero, en lo deportivo, ganó la primera de ellas firmando en la Liga una primera vuelta de ensueño.

Sin embargo, el cáncer irrumpiría de nuevo en la vida de Tito para ponerlo todo patas arriba, incluido el vestuario que dirigía con enorme éxito hasta entonces y que acusó, esta vez sí, el delicado estado de salud de su líder, demasiadas veces ausente del día a día.

El 19 de diciembre por la mañana, el Barcelona enviaría a los medios un comunicado anulando la comida de Navidad, preludio de una malísima noticia, como lo ha sido esta tarde la anulación del entrenamiento vespertino y la convocatoria de urgencia de la rueda de prensa, en la que el presidente del club, Sandro Rosell, y el director de futbol, Andoni Zubizarreta, han anunciado esta segunda recaída.

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