MÉXICO/AP
La captura del máximo líder de Los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales, mantiene en estado de alerta a las autoridades ante posibles reacciones, mientras que expertos creen que es improbable que el descabezamiento de esta clase de organización pueda reducir la violencia en los estados fronterizos, que este grupo ilegal ha dominado aterrorizando a la población.
Treviño fue capturado la madrugada del lunes en un camino de terracería al suroeste de Nuevo Laredo, en una operación realizada por la marina, apoyada con un helicóptero que hizo una maniobra para detener la camioneta pickup en la que viajaba con dos presuntos cómplices.
El cártel es considerado el más violento y también uno de los más ricos. Una acusación, en Nueva York, contra Miguel Ángel Treviño estima que este recibía ingresos por unos diez millones de dólares al mes, solo por la venta de cocaína.
Los Zetas son señalados de algunas de las peores atrocidades en los últimos años, como el asesinato de migrantes y el incendio de un casino con docenas de personas dentro.
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“El helicóptero bajó casi al nivel del piso”, informó el vocero del Gobierno federal mexicano para temas de seguridad, Eduardo Sánchez. “Creo que se puso arriba (de la camioneta) y luego enfrente”. Luego de que la camioneta se detuvo otros marinos llegaron por tierra y lo detuvieron junto con dos hombres, un presunto escolta y un contador. Dos de los hombres se tiraron al piso y uno más intentó huir, aunque Sánchez dijo no saber cuál de ellos quiso escapar.
Sánchez manifestó que aunque “es difícil predecir” alguna reacción específica de Los Zetas por la detención de Treviño Morales, “tenemos que estar alertas”.
Edgardo Buscaglia, experto en crimen organizado, cree que “este momento puede ser un momento de inflexión” para México si se toman las decisiones correctas y son identificadas “las empresas legales que están ligadas a las operaciones de Treviño”. El experto considera que sin un ataque efectivo a “la infraestructura de producción, distribución, de almacenamiento de más de dieciséis bienes y servicios a los cuales se dedican Los Zetas (…), básicamente lo que vas a tener es una fragmentación del poder” en esa agrupación.
Si el “Z-40” se convierte en testigo protegido “podrías tener esa información en manos de las autoridades estadounidenses y mexicanas con la capacidad de congelar y decomisar”, sostuvo Buscaglia en entrevista telefónica.
Sin embargo, “si la línea de investigación de la detención de Treviño va hacia lo patrimonial, (…) como hacen los europeos, los gringos, los canadienses, los japoneses, entonces la estructura criminal de Los Zetas va a comenzar a disminuir la frecuencia de delitos económicos”, agrega.
Los Zetas siguen activos en Nuevo Laredo, el estado fronterizo cercano de Coahuila, el estado de Veracruz en el Golfo de México, partes del centro del norte de México y Centroamérica.
Alejandro Hope, exmiembro del servicio de inteligencia nacional de México expresó que “todavía habrá personas que se llamen Zetas, bandas de individuos que mantengan el mismo modus operandi. Habrá peleas por el control de redes ilegales”.
“Lo que vemos más característico de este individuo y de su grupo es la violencia y la crueldad con la que se desenvolvían”, comentó Sánchez, quien expresó que la aparente explicación de por qué el presunto capo no se defendió pese a que llevaba armas en el vehículo, es que “no se lo esperaban”. “Ellos hacían estos movimientos (de traslado) en la madrugada precisamente porque estaban totalmente seguros de que estaban seguros, tranquilos”, añadió.
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