Wendy Álvarez Hidalgo
El director ejecutivo de Funides, Carlos Muñiz, dice que esa caída se verá reflejada en el PIB. Y peor aún, al haber menos ingresos, el exportador tendrá menos rentabilidad y menos inversión. “Al haber menos ingresos, particularmente en el sector rural, le pagan menos a los trabajadores y pequeños productores, entonces eso afecta el consumo”, indica.
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El dinero en los hogares nicaragüenses rinde cada vez menos. El incremento de los combustibles, los alimentos, los servicios básicos y vestimenta han mermado drásticamente el poder de compra en la primera mitad del año, revela el segundo informe de Coyuntura económica 2013, que presentará hoy la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
Basado en una encuesta a unos mil hogares, el informe indica que la proporción de los que tienen mayor capacidad de compra disminuyó ocho puntos porcentuales respecto a diciembre pasado. El 42.4 por ciento de los encuestados siente mermado su poder adquisitivo y el 60 por ciento afirma que su mayor preocupación es el encarecimiento de los alimentos. A esto se suman los aumentos en la paga por transporte y energía.
El director ejecutivo de Funides, Carlos Muñiz, explicó que otro factor es la disminución de dinero (billetes y monedas) en manos del público. De hecho, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), el coste total de la canasta básica ascendió a junio a 11,298 córdobas y el salario promedio nacional a marzo es de 7,251 córdobas.
MACROECONOMÍA ESTABLE
Y mientras la economía familiar se deteriora, la macroeconomía goza de buena salud, a pesar de la reducción en los ingresos por exportaciones y la desaceleración en varias actividades económicas.
Muñiz indica que pese a que hay estabilidad en las finanzas públicas, en las reservas internacionales, en las exportaciones vía volumen, crecimiento del empleo formal, mejoría en los salarios, recaudaciones, repunte del crédito, depósitos bancarios, las afectaciones por una eventual reducción de los flujos de cooperación de Venezuela continúan latentes.
Uno de los indicadores que muestra desmejoría es la inversión privada que cayó 1.5 por ciento a abril, una situación, que según Muñiz, es cíclica.
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