Moscú/EFE
Edward Snowden, el extécnico de la CIA perseguido por la Justicia estadounidense, cumplió ayer tres semanas en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremétievo, en Moscú, con la posibilidad de asilo en Rusia como única salida a su confinamiento, aunque las autoridades no han confirmado la recepción de la solicitud formal de asilo político anunciada el viernes por Snowden.
Snowden, quien justificó su decisión de pedir asilo en Rusia por la imposibilidad de viajar a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, que le ofrecieron refugio, aseguró que está dispuesto a cesar sus actividades contra los intereses de Estados Unidos, condición que públicamente le impuso el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para quedarse en el país.
El abogado Anatoli Kucherena, uno de los participantes en el primer contacto público con Snowden desde que llegó a Sheremétievo, declaró que la tramitación del asilo podría llevar dos o tres semanas a partir del momento en que formalice la petición.
Tatiana Lokshiná, representante de la organización Human Rights Watch (HRW) en Rusia y asistente al primer encuentro público de Snowden en el aeropuerto esta semana, indicó en entrevista a la página web de la emisora de radio Eco de Moscú, que le pareció extraña la presencia de dos abogados en el grupo, ya que Snowden no solicitó ningún tipo de asistencia jurídica ni consejos legales.
Glenn Greenwald, el periodista del diario The Guardian, que publicó por primera vez los documentos que filtró Snowden y desvelaron la trama de espionaje masivo de las comunicaciones por parte de EE. UU., aseguró en una entrevista al diario argentino La Nación que “Snowden tiene suficiente información como para causar más daño al gobierno estadounidense en solo en un minuto, de que cualquier otra persona haya tenido jamás en la historia de Estados Unidos”.
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