La niñez es un proceso de la vida, pasamos por esa etapa que es completamente dependiente, necesitamos de alguien que nos alimente, vista y atienda en general para subsistir.
Todo esto se aprende, es un proceso que logramos realizarlo en la medida que vamos creciendo, pues vamos logrando independencia, podemos hacer muchas tareas por nuestras propias fuerzas y esfuerzos.
El problema del ser niño es que los adultos tienen la dificultad de no entender que este es un momento muy difícil, porque es aprender a hacerlo todo, y el adulto exige a que piense como él, que actúe como el “ser grande”.
Por ello es común que el adulto pierda la paciencia y castigan , ejercen presión, exigencias cuando el niño no puede cumplir como las personas mayores lo esperan.
El problema se transforma en un psicotrauma, ya que ese estilo de crianza a fuerza de golpes, críticas, censuras, no edifica, más bien destruye, mata la autoestima, pueden aparecer trastornos psicológicos , de personalidad, que ya el niño en la adultez no es más que un individuo infeliz.
El consejo: seamos adultos respetuosos con los niños, desarrollemos la comprensión, el razonamiento lógico de que es imposible que un niño piense, actúe o piense como una persona madura.
Hay formas de hacerlo fácil, ayudar en sus responsabilidades sin quitárselas.
Enseñar con el ejemplo, felicitarlo cuando se haya esforzado en realizar sus tareas y lo haya logrado, aun si no está del todo bien, solamente señalándolo y hacerle saber que es un error pero que puede corregir .
Y así la vida se irá haciendo un mundo maravilloso en el cual puede descubrir y disfrutarlo a lo grande.
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