Lucydalia Baca Castellón y Gisella Canales Ewest
Este año Nicaragua ha moderado su ritmo de importaciones, pero eso no ha representado una mejoría en el desbalance comercial, debido a que la caída de las exportaciones ha sido superior a la reducción de las compras.
El informe de comercio exterior que publica el Banco Central de Nicaragua refleja que el déficit comercial (lo que vende el país, versus lo que compra) aumentó 5.5 por ciento en el primer cuatrimestre del año, a pesar que las importaciones se redujeron en 4.5 por ciento en ese período. (Ver infografía)
Dicha inflación (incremento de precios) es uno de los componentes importantes que provoca el aumento de los costos, que afecta al ciudadano común que debe comprar con córdobas costos de producción pagados en moneda extranjera.
“Esta inflación importada no es asumida por los empresarios, sino que la trasladan al precio final que deben pagar los consumidores. Por eso es que vienen extranjeros y se asustan de que en Nicaragua los precios sean similares a los de países de Europa”, porque los costos de producción son similares, afirma Sánchez.
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“El desbalance comercial de mercancías acumulado fue resultado del menor desempeño de las exportaciones respecto al mismo período de 2012. Las exportaciones han sido afectadas principalmente por la corrección a la baja de los precios de los principales productos de exportación en los mercados internacionales y los menores volúmenes exportados de algunos productos (azúcar, frijol, banano y carne, entre otros)”, explica el informe oficial.
Para los especialistas la creciente brecha comercial es “un problema grave” que afecta a toda América Latina y que refleja la dependencia de insumos para la producción local y la falta de valor agregado de los productos de exportación.
“Al final esto finalmente afecta al consumidor porque afecta los precios de la vida diaria, al final los precios se elevan, sobre todo en economías como la nuestra con tanta dependencia de los derivados del petróleo”, manifiesta el economista Rómulo Sánchez.
Para el también economista René Vallecillo, aunque mantener esta tendencia de crecimiento en la brecha comercial no es bueno para la economía, una fuerte caída de las importaciones sería grave porque reflejaría menos consumo y menos actividad económica en el país.
“Eso significaría que nuestra actividad productiva está consumiendo y produciendo menos y en el corto o mediano plazo provocaría una reducción de las proyecciones de crecimiento y por ende, del crecimiento de la economía”, asegura Vallecillo.
CONSUMO SE MANTIENE PERO HAY QUE DIVERSIFICAR LA OFERTA
Según el BCN entre enero y abril del 2012 el déficit comercial alcanzó los 755.60 millones de dólares. En cambio, en el mismo período de este año totalizó 797.20 millones de dólares. Y aunque los 1,780.50 millones de dólares que acumularon entre enero y abril del 2013 las importaciones son 4.50 por ciento menos de los 1,864.83 millones de dólares que totalizaron en el mismo período del 2012, el BCN advierte que la merma fue provocada únicamente por la reducción de los costos de la factura petrolera, ya que las compras de bienes de consumo registraron un incremento interanual del 11.8 por ciento.
Para Vallecillo pese a la reducción de las exportaciones, es normal que la tendencia de crecimiento de las importaciones se mantenga porque es producto de la dependencia de los insumos externos para en la producción de los productos de exportación.
Para los especialistas, esta grave dependencia de abastecimiento de productos intermedios que la economía solo se resolverá cuando haya encadenamientos productivos que permitan darle valor agregado a los productos que se exportan.
Según los economistas, aunque esto se ha dicho hasta el cansancio hay que seguir insistiendo, en que mientras no se entrene mejor a la mano de obra productiva y se invierta en tecnología para darle valor agregado a los productos de exportación, la brecha comercial seguirá creciendo porque se tendrá que seguir comprando más de lo que se vende, porque se mantendrá la dependencia de insumos del exterior para completar los procesos productivos locales.
“Hasta que dejemos de vender materias primas vamos a transformar nuestra realidad y nos vamos a encaminar a un puerto seguro de desarrollo; ya otros países lo están haciendo y nosotros también podemos hacerlo. Debemos poner la mira en los encadenamientos productivos que impliquen mayor valor para los productos”, recomienda Sánchez.
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