Agencias
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Los gobiernos de Estados Unidos y Alemania apremiaron ayer la liberación del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi, quien sigue detenido por las Fuerzas Armadas del país desde la intervención militar de la semana pasada.
La portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, pidió por primera vez oficialmente el fin del arresto de Mursi, que ha motivado violentas y multitudinarias protestas para pedir su liberación y su restitución en Egipto.
Las “medidas restrictivas” impuestas sobre Mursi deben levantarse “de inmediato”, apuntó el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en un comunicado difundido por ese departamento, quien a la vez abogó porque la Cruz Roja Internacional (CRI) se ponga en contacto con el exmandatario.
Decenas de miles de personas se congregaron en la plaza de Rabea el Adauiya, feudo islamista en el este de El Cairo, para rechazar el golpe militar y pedir la restitución del depuesto presidente Mohamed Mursi.
“Queremos la vuelta al poder de Mursi sin condiciones ni compromisos, de modo que pueda ejercer la autoridad y los poderes plenos como presidente”, dijo el clérigo islamista Safwat Higazi.
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