El mejor jugador de beisbol de nuestro país en estos momentos es Everth Cabrera. Sobre eso no creo que haya discusión, a menos que se desee debatir para entretenerse, lo cual no es malo.
Cabrera está coqueteando con los 300 puntos y va hacia el Juego de Estrellas, porque ha jugado como estrella con San Diego. Su juego es general está es ascenso y su producción es visible.
Y mientras Cabrera avanza hacia la cúspide, Wilton López intenta recuperar el ritmo dominante que exhibía en Houston, Vicente Padilla batalla en Japón y J. C. Ramírez inicia su historia.
¿Y a nivel local, quién es el mejor? Detrás de los big leaguers, creo que el mejor jugador es Cheslor Cuthbert, quien se abre paso en las Menores con los Royals. Ya agarró el paso en Doble A.
Y entre los “desconectados” del beisbol profesional de EE. UU., el mejor es Ramón Flores, el controversial jardinero que juega en México. Es completo, a pesar que a veces se sale de órbita.
Pero entre los del Pomares, ¿quién es el mejor? Dwight Britton. Este joven es de los que más ha crecido. Y es el mejor bateador de la liga con . 417 (238-98), con 14 jonrones y 77 impulsadas.
Britton, quien es además un estupendo defensor en el jardín central, solo es aventajado por Juan Blandón en jonrones (17), si no sería el Triple Corona, algo que no se tiene aquí desde 1978, a nivel de Primera División.
Dwight tiene tremendas herramientas, pero además afinó su tacto y su defensa es más precisa. Mejor aún, su actitud al prepararse es mucho mejor. Si lo ha hecho así antes, quizá no estaría en el Pomares, sino en Seattle.
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