La lucha fabricada entre los adultos mayores y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) tuvo un final amargo. Por un lado un grupo de ancianos con derecho a pensión reducida fueron aglutinados con otro grupo que no tenían derecho a nada, pues nunca habían cotizado y ahora serán purgados o depurados de un acto que al final resultó una farsa. Los que de verdad tienen derecho se quedaron con Donald Castillo en Ajupin, fundador de la lucha por los adultos mayores y que un exlíder sindical comunistoide se apropió de una parte de ese movimiento, creó ilusiones y víctimas atrayendo incluso a jóvenes que les brindaron apoyo incondicional y lograron despertar a una sociedad adormecida. Qué fiasco.
La contraparte fabricó mentiras expresadas en discursos de los licenciados, ese es el título que expresan sus diplomas universitarios, Porras y López acudiendo a los eternos ataques a una derecha inexistente, parecíamos estar viendo en la cadena Telesur a Elías Jaua, Diosdado Cabello y Maduro frito.
Según López y Porras tuvieron que invocar a alienígenas ancestrales para obtener las bases de datos de los afiliados al INSS, pero, la ignorancia es atrevida, esos datos siempre han existido, primero en cartoncitos que se les pegaban estampillas, luego cuando aparecieron los sistemas 34 y 36 de IBM se han mantenido electrónicamente hasta hoy y que de ahí tomaron los datos donde dicen que son más de setenta mil los asegurados con derecho a pensión reducida.
Ambos licenciados aceptan como pensión reducida lo solicitado por los socios de UNAM del salario mínimo industrial de aproximadamente tres mil quinientos córdobas, olvidan, como de costumbre, lo que dice el Arto. 49 de la Ley Orgánica del INSS, que la pensión reducida no será menor del cuarenta por ciento del salario prescrito.
Según un amigo experto en matemáticas, quien elabora estudios actuariales y que tiene las bases de datos de los asegurados desde 1957, dice que son, en teoría, cien mil asegurados los que tienen derecho a pensión reducida, elimina a los mayores de cien y setenta años y los que incorporaron al tener 45 años o más quedando aproximadamente doce mil con derecho a pensión, algo parecido a la cifra de ocho mil que el INSS atiende con su bono solidario y su paquete AFA, cifra que no salió del aire, ¿dónde están los más de cincuenta mil que dice el licenciado López que tienen en sus cuentas y a los que ya les asignó tres mil quinientos córdobas?
Si estimamos una pensión de C$$1,750, la anualizamos por el número de derecho habientes tenemos un total a pagar de 272 millones de córdobas anuales; ¿como lo financiamos? simple: Que el Estado aporte 117 millones como abono a su deuda con el INSS y se tomen los excedentes del programa de víctimas de guerra. Fácil ¿verdad? Y desaparecen las cifras astronómicas de los licenciados Porras y López, solo hay que conocer el negocio y pensar, cualidad que no poseemos todos, “porque la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia”.
A los adultos mayores, mis colegas, que se quedaron junto a Donald Castillo, de Ajupin, solo les recuerdo la cita de Mario Benedetti “No te rindas, por favor no cedas. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.
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