Manifestantes protestaban ayer en las cercanías del estadio Maracaná, previo a la final de la Copa Confederaciones entre Brasil y España, en la ciudad de Río de Janeiro. Los manifestantes sostienen una larga lista de reivindicaciones —como exigencias de mayor inversión pública en educación y salud— y críticas a la corrupción y a la alta inversión en la Copa Mundial 2014.
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