Vladimir Vásquez y Roy Moncada
El Gran Canal Interoceánico que proyectó construir el empresario chino Wang Jing, espanta a los ambientalistas que prevén la muerte del lago de Nicaragua.
“Además de esto, la indefensión legal en la que queda el país debe ser solucionada antes de imaginarse que la obra pudiera ser empezada”, aseguró el ingeniero ecólogo, Milton Camacho, quien cuestiona sobre el fin que tendrán los sedimentos.
Camacho dijo que la construcción del Canal está en contra de lo que todos los nicaragüenses esperan pues hay de por medio, además de los impactos ambientales, el efecto que tendrá en la soberanía nacional.
Con esta Ley, el gobierno del inconstitucional Daniel Ortega ató el lago de Nicaragua y su cuenca y afluentes a los intereses de un empresario chino, al autorizarle derechos irrestrictos para usar las fuentes de agua del país, sus territorios, los espacios aéreos, marítimos y terrestres.
Además autorizan a los inversionistas, con carácter de derechos irrestricto, el uso de servidumbres de acceso y derecho de navegación en ríos, lagos, océanos y otros cuerpos de agua dentro de Nicaragua.
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“La forma en que se está produciendo es absolutamente avasalladora contra los principios soberanos del país en la administración de su territorio”, agregó.
LAGO “ERA” PARA AGUA POTABLE
Pero además de esto, el Canal no solo entregó a Wang Jing para realizar la obra total y absoluta libertad sin verse afectado por las leyes existentes en el país, sino que pasó por encima de otras legislaciones como el artículo 97 de la Ley General de Aguas que establece que: “Este lago deberá considerarse como reserva natural de agua potable, siendo del más elevado interés y prioridad para la seguridad nacional, debiéndose establecer mecanismos y regulaciones específicas que aseguren y regulen la productividad del agua y al mismo tiempo que aseguren el mantenimiento e incremento de los caudales que permitan el desarrollo de las actividades económicas”.
ZANJA SERÍA “COMO CONSTRUIR DOS CANALES”
Para el ambientalista Kamilo Lara no será posible realizar un Canal de 520 metros de ancho y 27.6 metros de profundidad que atravesaría 286 kilómetros de territorio.
“Eso sería como construir dos canales”, expresó Lara, quien considera que hay que esperar a que se realicen los estudios de impacto ambiental.
Camacho, quien también fue funcionario del Ministerio de Recursos Naturales, considera que es necesario determinar qué se hará con el sedimento que resultará de la construcción del canal pues serán 832 millones de metros cúbicos de sedimentos, según otras estimaciones.
“Si lo comparamos con la construcción del Canal de Panamá, ese es un ángel ambiental en comparación a lo que estaría ocurriendo acá”, advirtió Camacho.
La Academia de Ciencias de Nicaragua también se sumó al llamado para que se realicen de forma adecuada los estudios de impacto ambiental.
“La Academia de Ciencias de Nicaragua propone consultar a los mejores técnicos y científicos del país y del extranjero para estudiar a profundidad las propuestas de desarrollo económico, prestando especial atención a los asuntos jurídicos y a los posibles daños ambientales e impactos a servicios ecológicos y estimulando la más amplia participación y consulta plena de los expertos y de la ciudadanía general”, expresan en un comunicado.

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