Belo Horizonte/EFE
Las protestas que sacuden Brasil desde el 10 de junio continuaron ayer en Brasilia, Sao Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, en esta última ciudad marcharon unas 50,000 personas y se registraron violentos incidentes cerca del estadio Mineirao, durante un partido por la Copa Confederaciones.
Mientras sucedían las manifestaciones, el Senado aprobó el proyecto de ley que define la corrupción como un “crimen hediondo”, lo que impide que los acusados sean liberados mediante el pago de fianzas y que aumenta la pena mínima que puede ser impuesta a responsables por delitos como el desvío de recursos públicos.
La Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que prohíbe el “voto secreto” en votaciones para despojar del mandato a algún legislador acusado de irregularidades, así como una iniciativa que reduce los impuestos sobre concesionarias de transporte público, lo que puede reducir los precios de los pasajes.
La Cámara baja había aprobado el martes el proyecto de ley que destina el 75 por ciento de las regalías petroleras a la educación y el 25 por ciento a la salud, y archivado, por 430 votos contra nueve, una enmienda constitucional que pretendía reducir los poderes de investigación del Ministerio Público y que, para los manifestantes, favorecía la impunidad de los políticos corruptos.
Los manifestantes también consideraron como un éxito suyo la orden de prisión dictada hoy por el Tribunal Supremo de Brasil contra el diputado Natan Donadon, que con diferentes recursos judiciales había conseguido eludir una pena de 13 años de prisión por corrupción a la que fue condenado en 2010.
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