Los estudiantes protagonizaron ayer otra jornada de protestas, con las que reclaman una profunda reforma educativa. Instalaron una treintena de barricadas incendiarias en las afueras de colegios y universidades de Santiago, que generó un caos en el tránsito temprano en la mañana.
Los desórdenes fueron coordinados por estudiantes previa a la masiva manifestación, que horas más tarde reunió a cerca de 100,000 personas, según organizadores. A la manifestación se sumaron gremios de trabajadores, que bloquearon el acceso a algunos yacimientos mineros estatales en el norte y sur del país.
El presidente Sebastián Piñera repudió los ataques y anunció el envío al Congreso de una nueva ley para hacer frente a los desórdenes públicos, que busca permitir a la policía la identificación preventiva de manifestantes sin que hayan cometido delitos.
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