Guillermo Menocal en su libro de relatos; En la gran sultana y otros escritos, recrea ese mundo granadino, sus años de infancia, y adolescencia, asimismo lo dijo Marcel Proust: “Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saber hacer reconciliaciones”.
De esas páginas se desprenden visiones sobre personajes populares, lugares, calles, comidas y hechos que Menocal describe como una gran carta a la ciudad donde nació.
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El escritor Horacio Peña describe En la gran sultana y otros escritos , como “la primera micronovela”, en ella las referencias culturales son abundantes, el retrato de la vida bohemia en una ciudad y sus gentes.
EL SENTIDO DE LA VIDA
No obstante, en estos relatos, Peña dice “que la vida se desarrolla en un parque, en un barrio, el misterio de la vida de ese pobre trabajador que recorre las calles buscando un trabajo, que hace cualquier trabajo para ganarse la vida y el misterio de ese hombre de la gran ciudad que, en medio de sus negocios busca encontrar un sentido a la vida”.
Menocal, quien actualmente radica en los Estados Unidos, desde los años ochenta, dice que la primera parte de su libro, contiene relatos cortos y la mayor parte se desarrollan en Granada. “Los personajes involucrados en estas historias pertenecen a la realidad”.
Por otro lado, habla de sus micronovelas, producto de los diferentes acontecimientos y situaciones que suceden en nuestro diario y duro vivir. “Personajes que son proclives a padecer el sufrimiento, la humillación, la desesperanza, y por más que entre ellos se patente la solidaridad, siempre son perseguidos por alguna creencia”, sostiene.
LA EXISTENCIA HUMANA
Peña dice que “todo el libro de Guillermo Menocal es ahondar en la existencia humana, ya sea en alguna ciudad nicaragüense, específicamente Granada, o en cualquier otra ciudad. El misterio de la vida que se desarrolla en un parque, en un barrio, el misterio de la vida de ese pobre trabajador que recorre las calles buscando un trabajo, que hace cualquier trabajo para ganarse la vida, y el misterio de ese hombre de la gran ciudad, que en medio de sus negocios, busca encontrar un sentido a la vida”, explica.
Para Francisco Arellano, el director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, “Guillermo Menocal ha sido conocido en su propio país como poeta, pero su dedicación al arte de narrar no es menos intensa que la rima de sus versos”.
Igual Menocal dice que sus libros de Prosemas, microrrelatos, y poemas vienen de “evocaciones, recreaciones de lugares… Lo gozoso y dramático del ser en un mundo ambientado por la contienda y la pesadilla de la vida”.
Menocal, nació en Granada, en 1946. Sus primeros poemas los publicó en La Prensa Literaria. Y debutó con In extremis (1974), Observaciones (1975), Cúmulo ardiente (1980), De prosas y prosemas (1988), Poesía dispersa (1989), Intrínseco ser (1995), Las parcas en la esquina del sordo (1997), Amores y frustraciones (1998), Leyendígenas (2000), Escritos descritos (2006), La naturaleza del ser (2007), entre otras ediciones.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B