Se dieron a conocer en 2009 con la puesta en escena en la universidad de La novia de Tola, una tragicomedia de burla de finales del siglo XIX. Dicen seguir los pasos de la desaparecida actriz Socorro Bonilla Castellón (1925-2010) al llevar los encantos y ensueños del teatro a todo público y lugar.
“Ahora, el nuevo reto de Mayboarte es presentarla el año próximo en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, con funciones didácticas y de gala para todo público”, dice Mayra Bonilla, su directora.
Se hacen llamar Mayboarte en nombre de Mayra Bonilla, más “arte”. Se formaron hace cuatro años, lo integran más de diez, realizan sus ensayos y planifican sus presentaciones teatrales en casa de la misma Bonilla.
SOCORRITO SIGUE INSPIRANDO
“Nunca pensé que iba a seguir sus pasos”, confiesa Mayra, al referirse a doña Socorrito, su tía y maestra.
Para noviembre viajarán a San Salvador para presentar dos obras: Vida estamos en paz y Doña Consuelito, dando a conocer su madurez alcanzada y calidad escenográfica lograda en estos cuatro años de actuación como Mayboarte.
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“Ella fue mi inspiración, me animó en la literatura; y creo que de alguna manera trató que mis alumnos sigan lo que heredé de ella: luchar por llevar el teatro a las multitudes, con esfuerzo y amor”, confiesa.
Antes de ser actores y actrices de Mayboarte, estos jóvenes participan con el grupo del Teatro Experimental de la Universidad Nacional Autónoma, UNAN-Managua, después en el Interuniversitario.
“Para nuestro grupo el hacer teatro en la universidad y otros espacios ha sido muy significativo”, expresa el actor Sergio Alfredo Ramírez, quien actuó en La Novia de Tola.
Estos talentosos jóvenes han participado en seis obras y en la reciente titulada Vida estamos en paz , del mexicano Tomas Urtusastegui, presentada en cuatro ediciones con lleno pleno en la Sala Experimental Pilar Aguirre, del Teatro Nacional Rubén Darío.
ADULTO MAYOR DIGNIFICADO
Para la actriz María Rosa Alizaga Bonilla, exalumna de Socorro Bonilla, el participar en estas obras ha sido una experiencia gratificante y educativa.
Al respecto explica que al actuar como doña Luisa, en la obra Vida estamos en paz, le ha permitido conocer el mundo del adulto mayor, sus sueños, frustraciones y expresiones gestuales.
En otra de las obras que actuó fue en el monólogo de Doña Consuelito, presentado en el auditorio de Hispamer, de la UNAN Managua. Esta obra representa el maltrato y abandono a los adultos; y es del autor Harold Agurto, ganador de dos premios de dramaturgia.
Es la historia de una enfermera que pone en vitrina la triste realidad que viven las personas mayores en los centros hospitalarios del país y asilos; así como del abandono que sufren de los familiares que llegan a dejar al adulto y no vuelven nunca más.
Pero no solo obras de amor y humor negro ha puesto en escena este joven grupo, sino de comedia infantil. Historia de una muñeca abandonada es precisamente el nombre de esta pieza del dramaturgo Alfonso Sartre con versión de Bertolt Brecht que logró captar también la atención de un público no infantil.
“Los mayores se convierten en niños espectadores”, señala Bonilla, y este logro es posible gracias al cuido de la actuación del grupo que pone todo su talento y habilidades en sus adaptaciones para cautivar a los variados públicos que asiste a sus presentaciones.
“Lo más gratificante es salir al escenario después de haber concluido la obra y recibir el aplauso, estos, para el autor son sus momentos mágicos”, externa la actriz Greneth Calderón Ortez.
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