Mabel Calero
De sus 43 años de servicio, la maestra Adelina Ochoa usó por más de veinte años tiza y por ello en 1990 fue intervenida quirúrgicamente por médicos cubanos por un padecimiento en su garganta. Ayer esos recuerdos volvieron al ser partícipe de la entrega de 123 pizarras acrílicas.
“Hay muchos centros que aún utilizan la tiza, muchos maestros hemos sido afectados por la tiza y esperamos no regresar a eso, yo fui víctima de la tiza, me operaron y por esa razón yo me solidarizo porque sé que los maestros por la necesidad al trabajo aguantamos”, expresó Ochoa Rosales.
Mariano Madrigal, vicealcalde de Jinotepe, señaló que el aporte es para mejorar los ambientes escolares tanto en las escuelas ubicadas en el casco urbano como en la zona rural. “Se va a beneficiar a las escuelas que carecen o tienen daños en sus pizarras, esto va a mejorar la salud de los maestros, pues como sabemos la tiza ha afectado al magisterio”, dijo Madrigal.
Marcos Carvajal, asesor pedagógico, manifestó que se priorizará a las escuelas rurales, donde aún se usa la tiza. “La tiza va a desaparecer, nosotros queremos que ya no se use la tiza en ningún centro escolar, por eso vamos a luchar para erradicar por completo el uso del yeso”, sostuvo.
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