Laura Lacayo Espinoza
Apartir del 3 de junio Techo-Nicaragua inició su quinta campaña institucional. En este mes del año la organización hace todos los esfuerzos por comunicar a la sociedad sobre el trabajo que la misma realiza en las comunidades y sobre cómo, cada quien desde su lugar, puede integrarse. Así como el año pasado dijimos “Ignorar no resuelve, el asentamiento existe”, esta vez queremos contarle a Nicaragua que desde los asentamientos existen muchas manos trabajando por una mejor sociedad y que si sumamos nuestras manos, desde Techo, o desde cualquier otro organismo u organización, el impacto puede ser mucho mayor.
Techo, antes conocido como Un Techo para mi País, es una organización presente en 19 países de Latinoamérica y el Caribe, que busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en los asentamientos, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios y voluntarias, promoviendo el desarrollo comunitario como eje central de nuestro trabajo.
Techo inició en Nicaragua desde el 2008 y hasta hoy hemos trabajado junto a 38 comunidades en 10 departamentos del país, en la construcción de 1,136 viviendas de emergencia para familias viviendo en situación de pobreza. En cinco de estas comunidades trabajamos de forma permanente promoviendo la organización comunitaria y el empoderamiento de sus pobladores a partir de un espacio que llamamos mesas de trabajo; estas son reuniones semanales entre líderes comunitarios, y voluntarios y voluntarias, que realizan un diagnóstico de necesidades de la comunidad, y fomentan la participación y autogestión de las misma para lograr solucionarlas.
En cuatro años y medio hemos movilizado a más de 10,000 voluntarios y voluntarias en nuestras diferentes actividades masivas. Adicionalmente, tenemos un equipo permanente de más de cien jóvenes que día a día trabajan de forma voluntaria asumiendo diferentes responsabilidades y proyectos de la organización.
Este año tenemos un nuevo desafío: invitar a los nicaragüenses a participar, desde su lugar, por una Nicaragua más justa y sin pobreza. ¿Y por qué manos a la obra? Porque cuando lo decimos, nos inspiramos y motivamos en muchas manos que hemos tenido la oportunidad de conocer y aprender.
Las pequeñas manos de Isabel que toman un lápiz para seguir estudiando a pesar de que la mayoría de sus hermanos y primos, que viven con ella en la misma casa de zinc, ya han dejado la escuela para vender repochetas en el barrio y aportar a la economía familiar.
Las ásperas manos de don Álvaro que entre el complicado relieve del norte cargan y distribuyen junto a otros pobladores los paneles prefabricados de madera para que lleguen a los terrenos donde se convertirán en la vivienda de alguna vecina.
Las manos de cientos de voluntarios y voluntarias que al ensuciarse en el barro y compartir las dificultades del trabajo físico con familias de asentamientos descubrimos nuestro país, con sus injusticias y potencialidades.
Las manos de María que muelen el maíz y ha puesto un negocio en el asentamiento donde vive en Tipitapa, para seguir construyendo el hogar que quiere para sus cuatro hijos.
Las manos leonesas de Allan que amasan la harina de la panadería que fundó un par de años atrás y que hoy brinda empleo a varios vecinos del asentamiento.
Las manos de Eloísa, que aprenden a escribir ya adultas, y cuyas letras firman y gestionan ante autoridades, organismos y empresas, apoyo para el proyecto que impulsa la comunidad: la construcción de un pozo que les permita gozar plenamente de su derecho al agua.
Las manos de Tania, que superando quemaduras, siguen trabajando no solo por su hogar, sino por su familia ampliada: su comunidad. Semana tras semana Tania lidera la mesa de trabajo de su barrio, espacio de participación donde la comunidad se organiza para sumar esfuerzos y ponerse manos a la obra en la construcción del barrio que sueñan.
Todos podemos contribuir, desde nuestro lugar, a las transformaciones sociales tremendamente necesarias en nuestra Nicaragua, si nos comprometemos voluntariamente con alguna causa que constituya un aporte para concretarlas. Las manos son la principal herramienta para ejecutar nuestra voluntad y por eso hoy nuestra invitación es a hacernos cargo como sociedad de la realidad de los asentamientos y ponernos ¡manos a la obra!
La autora es Directora Social de TECHO – Nicaragua
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