España inició este domingo el camino hacia la conquista del único título que le falta, la Copa FIFA Confederaciones, con una victoria 2-1 ante un Uruguay, resignado desde el pitazo inicial y que se salvó de irse goleado.
Estos, ante la superioridad española, apelaron por momentos a detenerlos con faltas.
Los campeones del mundo tuvieron varias ocasiones para alcanzar la goleada pero las desperdiciaron y se conformaron con ese triunfo de 2-1.
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- España 2
- Uruguay 1
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El partido, un monólogo de los dirigidos por Vicente del Bosque, abrió el Grupo B de la Confederaciones Brasil-2013 que se disputó en el estadio Arena Pernambuco de Recife (nordeste), al que concurrieron 41,705 personas.
Pedro, a los 20 minutos, y Roberto Soldado, a los 32, marcaron los tantos para la victoria de La Roja, que vino a Brasil por el título que no pudo ganar en Sudáfrica-2009, al ser derrotada en semifinales por Estados Unidos.
Luis Suárez, con un golazo de tiro libre los 88, descontó para Uruguay en la única jugada de peligro que generó al portero Iker Casillas, finalmente elegido para ser titular por Del Bosque.
Con este tanto, el delantero del Liverpool de Inglaterra llegó a 33 con la selección uruguaya y alcanzó a Diego Forlán como los máximos goleadores de su historia.
De esta manera, España mantiene su superioridad histórica sobre Uruguay, con el que nunca perdió en las diez ocasiones en que lo enfrentó, con cinco victorias y cinco empates.
Los otros dos miembros del Grupo B, Nigeria y Tahití, debutarán hoy en el Mineirao de Belo Horizonte (sudeste).
Como era previsible, España se adueñó del balón desde el inicio mismo del partido y empezó a moverlo de un lado al otro del campo.
La celeste, que ayer vistió de blanco, esperaba en su campo e intentaba cerrarle los caminos a España.
Pero Uruguay asumió su inferioridad frente a los campeones del mundo y renunció completamente a jugar, al punto que la posesión de la pelota fue del 71 por ciento para España y 29 para la oncena de Oscar Tabárez.
A los cinco minutos, España generó su primer avance con peligro, con una escapada de Jordi Alba por la banda y su centro que no fue alcanzado por Roberto Soldado.
Cinco minutos más tarde, el palo derecho salvó a Uruguay. Cesc Fábregas tomó el balón en la media luna, libre de marcas, y sacó un remate a ras que dio en el parante derecho y salió cuando el portero Fernando Muslera estaba vencido.
Uruguay no solo se veía desbordado ante el toque exquisito de su rival, sino que, cuando lograba recuperar el balón, lo perdía inmediatamente, ante la imprecisión de sus jugadores a la hora de jugar.
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