Algo que no fue

Sentada y sin cruzar piernas, serena rezo, quizá ella es feliz ahora, quizá no fue feliz un día.

Dariel Loáisiga Castro

Sentada y sin cruzar piernas,

serena rezo,

quizá ella es feliz ahora,

quizá no fue feliz un día.

Los amores pasaron por su vida,

ella no pasó a verlos siquiera,

y fue hasta que las lunas se acostaron sobre sus senos

y los soles se cansaron de pelear por su piel,

que se percató de lo que se le escapó en vagones vacíos

aquellos días en que las margaritas la volteaban a ver

y los gorriones la despertaban desde su ventana

con música de seducción.

Ver postrada a una estatua que no respira

que nunca respiró su propio aire

el aire de ella,

fue la culpabilidad encarnecida y marcada

en su pecho cansado

y hueco.

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