Auxiliadora Martínez
La expansión desordenada del mercado —donde hay más de 500 comerciantes entre formales e informales— ha provocado molestia entre los dueños de viviendas que han quedado arrinconados.
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Poco a poco, la escuela primaria Juanita Sobalvarro Suárez, ubicada en las cercanías del mercado, ha ido quedando cercada por el comercio informal, que se ha extendido a unas tres manzanas hasta la calle principal, en la avenida Modesto Duarte, dando una imagen de desorden a la emblemática Ciudad de Dos Pisos.
“Totalmente, está saturado. La Alcaldía ha tratado de ordenar, pero desde que se extendió el comercio la gente se ha tirado a las calles por necesidad. Aquí unos salen ganando y otros salimos perdiendo. En el caso de los niños de la escuela, ya no tienen su pasadizo y corren peligro”, dijo la comerciante Gioconda Alvarado Tinoco.
Alvarado, junto con unos 30 comerciantes, fueron desalojados de ese lugar en el 2000 y reubicados en el anexo del mercado municipal, pero nuevamente esos mismos lugares volvieron a ser ocupados.
La comerciante Rosario Tijerino se quejó de la falta de regulación al comercio informal que viene de otras partes y no pagan impuestos. “No digamos el mal aspecto que le dan a la calle central. De por sí, Boaco tiene poco que ofrecer en turismo y con todas esas ventas que se han venido apropiando de las aceras es peor todavía”.
Luis Martínez, vendedor de frutas y verduras en el sector de la escuela, dijo que al quedar sin empleo optó por dedicarse a este negocio para poder mantener a su pequeña hija y que, inicialmente, comenzó a trabajar con un permiso temporal de la Alcaldía, pero con el tiempo se ha ido quedando.
Añadió que la Intendencia está tratando de ordenarlos y evitar el caos que se venía formando cuando los camiones de verduras se llegaban a parquear haciéndoles contrapeso, porque vendían los productos a un menor precio.
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