Con ocho oscuras canciones, el nuevo disco de la banda británica de heavy metal Black Sabbath, bautizado como 13, es el primero en 35 años con el vocalista Ozzy Osbourne a la cabeza.
Hoy llega a las tiendas el nuevo trabajo de la banda de Birmingham (este de Inglaterra), fundada en 1968 y cuya música supuso un antes y un después en la historia del rock en general y el heavy metal en particular.
Pese al tiempo transcurrido, la formación original de Black Sabbath retorna al estudio de grabación sin traicionar el estilo que los inscribió entre los grupos musicales más determinantes del rock: sonido potente, instrumentos en tonos bajos y letras siniestras.
A la característica voz de Osbourne, de 64 años, le acompañan el guitarrista Tony Iommi, de 65, y el bajista Geezer Butler, de 63; solo falta el baterista original, Bill Wards, quien abandonó el proyecto por no llegar a un acuerdo económico.
A Wards le sustituye el estadounidense Brad Wilk, de 44 años y procedente de la banda de rap metal Rage Against The Machine.
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