Sacudí la hamaca, busqué bajo sábanas
Revisé la mesa de noche
Abrí gavetas, buscando los anteojos,
Y no es extraño que los lleve puestos.
He perdido cosas
Una pistola, una pipa de marfil,
La daga con empuñadura dorada,
Una jaula sin puerta, una brújula
Se perdió en el horizonte,
El colador de arena se fue con el mar.
Escribo sin los anteojos
Porque no hay lente capaz de corregir
La distorsión de uno mismo,
Desenfocado, difuminado entre planos.
Soy la sombra de un palo de mangos,
El omnipresente que nadie conoce.
Perdí la voz en serenata sin respuesta
Ofrendé caricias a un cuerpo sin arterias.
No es fácil salir de la fosa que cavé,
Y es probable que nada cambie el rumbo
Por la implacable fuerza de la inercia.
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