Maduro habla de traidores
El pasado 31 de mayo el periódico colombiano Semana titulaba una información con unas palabras sacadas de un comentario pronunciado por el presidente venezolano impugnado, Nicolás Maduro que dice: “El que admire a Colombia que se vaya para allá”.
En su cantinflesca forma de hablar dijo: “Colombia es el paraíso que debería ser Venezuela Venezuela es Venezuela y punto, a la venezolana y Colombia, que sea Colombia”. Añadió posteriormente: “El que quiera irse a vivir su modelo neoliberal y lo admire mucho que se vaya para allá”. Dijo que le daba “repugnancia” que la oposición venezolana hubiera llegado “admirada”.
La información nos dice que también amenazó a Capriles y a la oposición venezolana y que manifestó que, aunque él no era la Fiscalía y el poder judicial, las personas que habían viajado a Bogotá y que ahora querían viajar a Lima habían cometido evidentes violaciones a la ley. “El que tenga que ir a la cárcel por traidor a la patria que vaya. Sea quien sea . Después no digan que son perseguidos políticos”. Frase que le cae como anillo al dedo a él y a su pandilla de sátrapas
Importantes comentarios porque estas frases expresadas por el cuestionado se las podemos devolver directamente a Maduro y a su pandilla cambiando únicamente el país y la ideología así: “El que quiera irse a vivir a Cuba y a su modelo comunista y lo admire mucho que se vaya para allá”. Que recuerden los venezolanos que quien va a Cuba cada vez que puede es Maduro, quien firmó el pacto en la Habana es Maduro, quien recibe órdenes desde Cuba es Maduro y quien defiende el modelo cubano es Maduro.
Nosotros nunca hemos visto a Capriles levantar una bandera cubana a la par de una venezolana, contrario a ello, al señalado sí lo hemos visto levantar las dos banderas confirmando la traición de forma gráfica. Lo que muchos esperamos es que más temprano que tarde, las cosas cambien y se pongan en contra de esta manada de sátrapas, cuando eso suceda o los veremos irse con sus maletas a refugiarse directo a su Cuba amada, o tendrán que enfrentar la justicia por todos los delitos que han cometido.
Carlos Vílchez Navamuel.
UAF y la corrupción
La Unidad de Análisis Financiero (UAF) la preside uno de los más altos miembros del ejército en “retiro activo”. Fue creada por el orteguismo para perseguir y mantener amenazados los recursos económicos de todo el que no esté alineado al actual régimen, mantiene un disfraz como organismo que lucha contra el lavado de dinero y el terrorismo, pero esto no lo creen ni los que se cubren con el manto sagrado de las láminas de zinc que les regala con fondos del Estado doña Rosario Murillo.
“Todo le ayuda a bien a los que aman al Señor” afirma la Biblia como palabra de Dios. Cuando todo se pone oscuro es porque está cerca el amanecer. Es posible que ya nos esté tocando la misericordia del Creador, luego de ver cómo nos llevaron a ser el país más pobre y corrupto de América, con un Estado fallido donde la mayoría de las autoridades son ilegales incluida la jefa de la Policía y el procurador de los Derechos Humanos.
A la UAF pretenden darle más poder y recursos para agrandar su área de lucha, aunque su función viole nuestra Constitución. El fin justifica los medios, pero esta no sería la primera vez que a los dictadores les sale el tiro por la culata, el Ejército es una de las pocas instituciones que no ha sido absorbida por el binomio Ortega Murillo, tiene muchas dificultades pero conserva honestidad y decoro y aun el soldado más humilde sabe de nuestro sufrimiento y pobreza en el país más rico de Centroamérica.
Los militares a cargo de esta oficina, ya con más poder e independencia podrían actuar a favor de la patria, comenzar a investigar los grandes capitales de Daniel Ortega, sus allegados, ministros, diputados y alcaldes de quienes nadie conoce sus declaraciones de probidad y cada día agrandan su capital al amparo del poder. El Señor nos anima para que leamos su palabra y nos dice: “Me serviré de lo más vil y despreciado para que vean mi poder y gloria”. Con la ayuda de Dios soy invencible.
Leopoldo Villalta López
El femicidio, ¿hasta cuándo?
“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sóis la ocasión de lo mismo que culpáis”. (Sor Juana Inés de la Cruz).
Con frecuencia las estadísticas penales y las informaciones de los medios de comunicación, dan cuenta de que el crecimiento del femicidio es alarmante. Es una dramática realidad que impacta en toda la sociedad. ¿Cómo no va a impactar que un varón nacido de las entrañas de una hembra le quite la vida a una mujer?
¿Habrá quien detenga esta orgía de crímenes en contra de mujeres desamparadas? No trato de subestimar la existencia de la ley, pero su aplicación, ¿dónde está? El femicidio es un tema actual y todos sin excepción debemos tomar interés para que las mujeres no sigan siendo víctimas de este desastre social que conmueve y llena de luto a nuestra sociedad.
¿Hasta cuándo la mujer dejará de ser víctima de tantos inadaptados que se escudan en una tolerancia tan ruin que no tiene sentido, mucho menos justificación? Algunos opinan en su apreciación que el femicidio es consecuencia de la Ley 779, porque la mujer agraviada la invoca y denuncia al agresor. Posteriormente la Policía detiene al acusado, quien al ser privado de su libertad ya tiene en mente ultimar a quien lo denunció, para vengarse.
Pero nadie está autorizado a quitarle la vida a otra persona y mucho menos a una mujer. Cualquier hombre que tenga dificultades con su pareja, lo más sensato y correcto es que se separen, y no caer en el estúpido extremo de negarle la existencia
Hugo Ramón García, periodista de Somoto.
La violencia psicológica
El 26 de mayo de 2013 el jurista Gabriel Álvarez dio una entrevista a LA PRENSA. La periodista Amalia del Cid le comentó que cuando hay casos de mediación, las mujeres han llegado a terminar asesinadas. A lo que él respondió que “la mediación debería permitirse en algunos de los delitos; los menos graves”. Por lo que la entrevistadora retorna preguntándole: ¿Cómo cuáles? Y él comenta que los de orden psicológico.
Tengo que admitir que Álvarez está acertado en el factor jurídico, en decir que la Ley 779 está en su constitucionalidad. Pero no estoy de acuerdo con el jurista en lo que desproporciona el factor psicológico de la víctima. Los casos que ameritan estudio psicológico pueden llegar a ser más repercutibles que los daños físicos, inclusive irreversibles. Si él no está enterado de las repercusiones psicológicas en la víctima de acoso sexual, le tengo que decir que este tipo de agresión crea delirios de persecución y la persona tiene un trastorno psicológico que amerita tratamiento psíquico y psicológico ¿Por qué psíquico y psicológico? Porque es una fase en que la persona deriva en estados de delirios de persecución, delirios de pánico, depresión, que requieren de un tratamiento pertinente y especial. Este un tema de mucha reflexión porque no solo se afecta a la persona que se violenta, sino también a los que están en su entorno.
Lésther Alfaro Navarrete
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