Las pequeñas empresas son el motor de la economía latinoamericana. Sin embargo, enfrentan serios problemas. LA PRENSA/ARCHIVO

Los grandes problemas de las pymes

El gran nivel de informalidad de la producción latinoamericana y las dificultades que encuentran las pequeñas y medianas empresas (pymes) para obtener créditos son los grandes cuellos de botella del crecimiento de una región que pena por integrarse en la economía mundial.

AFP

El gran nivel de informalidad de la producción latinoamericana y las dificultades que encuentran las pequeñas y medianas empresas (pymes) para obtener créditos son los grandes cuellos de botella del crecimiento de una región que pena por integrarse en la economía mundial.

Estas son las conclusiones de varios expertos que participaron en el Foro Económico Internacional América Latina y Caribe organizado por el Ministerio de Economía y Finanzas de Francia, la OCDE y el BID, este viernes en París.

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En un proceso de mejora del sistema productivo, no todas las pymes podrían sobrevivir, recordó Jacques Rogozinski, director general de Nafinsa, el banco de desarrollo mexicano, por lo que se impone “un estudio minucioso antes de tomar cualquier decisión”. En resumidas cuentas, “el reto de Latinoamérica es ser más productivo y no tener más o menos empresas”, dijo.

Y todo ello para poder insertarse en la economía mundial, recordó el viceministro de Comercio, Gabriel André Duque, porque es la «única forma responsable de poder crecer».

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Nadie tiene la menor duda de que las pymes son fundamentales para el sistema productivo de la región, como lo demuestra el hecho de que representan el 99 por ciento de las empresas y emplean al 67 por ciento de los trabajadores, pero solo suponen el 28 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la región, frente al 60 por ciento de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La productividad de las grandes empresas latinas es 33 veces mayor que la de las pequeñas, mientras que la diferencia media en los países de la OCDE es de 2.4 veces.

NO SOLO AFECTA LA FALTA DE FINANCIAMIENTO

Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo en que el problema de esta baja productividad se deba únicamente a la falta de financiación, pues otro factor decisivo es que buena parte opera en la economía informal.

Es cierto que el crédito no abunda, según datos presentados en el foro. En una región con una tasa de ahorro parecida a la del África subsahariana y muy inferior a la asiática, solo el 15 por ciento de los préstamos bancarios van a parar a las pymes, frente a más de un 22 o 23 por ciento en Asia y casi un 30 por ciento en los países de la OCDE.

En relación con el PIB, el volumen del crédito en América Latina es uno de los más bajos dada la estructura de financiación de los bancos de la región, recordó este banquero.

Para el economista jefe del BID, José Juan Ruiz, aunque el consenso es que la falta de financiación es un limitante para el crecimiento, quizá no sea totalmente cierto.

Esta partida nunca ha superado el veinte por ciento de los balances del sistema financiero latinoamericano y, en cambio, los créditos al consumo han pasado en las dos últimas décadas de menos del 10 por ciento al 35 por ciento.

Y la pregunta que hay que hacerse, dijo, es por qué ha sido así. Ruiz sugirió que quizá se deba a que el 85 por ciento de las pymes son microempresas que emplean a menos de cinco personas y operan en la mayoría de los casos en el sector informal.

Y eso significa que no tienen incentivo en capacitar al personal, este cambia a menudo y no hay acceso a la financiación y el ahorro que generan no llega a los bancos, sin contar que el nivel de “mortandad” es mucho mayor.

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