Eugenio Esteban Tórrez
Muchas veces Tito, bajo el bermejo amanecer, me preguntó para qué estoy aquí, para qué jodido existo, porque lo peor de todo es que la vida es un novelesco y efímero chante de diminutos agujeros de lodo, cielo y sueño, que se nos escapa como un turcazo de lluvia al atardecer. O como una jaña en pelotas en los cuartos verdes de Matagalpa, o como un quilombo de negras con olor a chancho frito y nacatamal en el mero Mercado Oriental, pero lo cierto es que es una maravilla quemar pestañas, bretear, joder, tamuguiar, cagar, y piliarse aquí.
Y saber además que el conocimiento es una trágica forma del ser, puesto que te obliga a salir de la deplorable caverna o choza en donde te encontrabas y, de repente, te enfrentas a la luz de la verdad y, cuando estás afuera, querés saber cómo se ve l
a luz desde adentro y, cuando estás adentro, querés saber cómo se ve la luz desde afuera. Se diría que quisieras ser un chatel con ubicuidad lingüística para ficcionalizarlo todo Nacho. Es tan largo el camino y tan corta la jodedera Nora, porque al nacer aquí parece que de allá nos llaman por nuestro verdadero nombre. Y sufrir por la carne que nos acalambra con sus frescos racimos y quemar cables y tomar sopa de techo todas las noches, porque lo más trágico es el lenguaje, la palmazón, las tapas, chupar tinta, la universidad del bolsillo, los reales, la chancleta, el pegue, el saber y no saber ni mierda al final, no jodás.
Hoy, por suerte, la tierra está labrada Zobeyda, el sol sigue brillando y los perros siguen ladrando cuando caminamos, Francis.
Y el tiempo sigue, sigue su marcha y nadie lo puede evitar ¿Nadie puede? A como un día ocurrió en Gabaón y Roncesvalles. Hoy, Auxiliadora, estamos aquí, mañana quien sabe se llamaba Germán, Mayra, Tere, Tinoco. Fulano, zutano, chepito o que sé yo.
Ahora que camino en el empedrado camino de las percepciones espirituales puedo terminar diciendo que esta rola lexical es más tuani que la realidad misma, y que lo más diacachimba siempre será el amor, el pegue, la family, la marimba de cipotes, el alma máter, el léxico de Nicaragua, la lengua y la literatura y el español de América.
Dedicado al Centro de Investigaciones Lingüísticas y Literaria (CILL), UNAN-RURD. Y a los egresados de la carrera de Ciencias de la Educación con mención en Lengua y Literatura Hispánicas del 2012.
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