Celebrar a la madre no se limita a comprarle un regalo bonito o llevarla a comer a un restaurante caro. Para muchos, el 30 de mayo significa recordar los momentos que compartieron con la mujer que les dio la vida.
Hijos de todo el país visitaron los cementerios para, una vez más, sentir a sus madres cerca y traer a su presente los recuerdos de cuando eran niños y esa mujer abnegada y llena de amor los cuidaba y daba lo mejor de sí misma para convertirlos en hombres y mujeres de bien.
Ayer, los centros comerciales y cementerios fueron testigos de cuánto amor los hijos pueden demostrarle a sus madres.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A