Cuando Holman Herrera atrapó la pelota en el jardín derecho, para el último out de la victoria de Zelaya Central 3-2 ante los Indios del Bóer, el domingo en Tipitapa, la celebración fue apoteósica.
Ya realizó una gira por República Dominicana, donde estuvo en la academia de los Yanquis. Ahora volverá a viajar próximamente.
Quiñónez no tiene la asistencia de otro entrenador caracterizado en Zelaya Central. Está solo.
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Los jugadores y técnicos saltaron en el terreno. Y desde las gradas, un buen grupo de aficionados que acompañaban al equipo desde Nueva Guinea y El Rama, se les unieron en el jolgorio.
Debió ser una victoria normal. Pero para Zelaya Central, que intenta una transición del beisbol campesino al superior, fue especial. Además, ante el Bóer.
“Ganar siempre tiene un significado especial y más para nosotros que somos un equipo de primer año”, dice Julio Quiñónez, timonel del conjunto. “Esto nos anima a trabajar más. Hay futuro”.
Trabajo, esa es la palabra clave. Pero va muy unida a otra: paciencia. Sin embargo, esta última es la que más falta en nuestros municipios, cuando fanáticos y directivos desean debutar y hacerlo ganando.
“Debo reconocer que no he tenido mucha presión de los directivos, pero los fanáticos sí quieren que ganemos cada juego. Yo he tratado de explicarles que esto es un proyecto y que toma tiempo”, agrega el mentor.
Y aunque habrá que esperar que mediante el seguimiento, los muchachos que asoman con habilidades, vayan creciendo, Zelaya ha brindado satisfacciones a sus seguidores. Ha ganado 14 juegos.
“Yo mismo quiero ganar cada partido, pero sé que lo esencial es desarrollar jugadores. Una vez que los muchachos mejoren, los resultados serán favorables”, dice.
Quiñónez pone especial énfasis en Porfirio Moncada, su mejor bateador, pero a la vez, pide no perder de vista a Jader Guido, Osman Álvarez y Erving González, entre otros jóvenes de futuro.
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