Ramón H. Potosme
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez, consideró que la expulsión que hizo el Gobierno a los opositores venezolanos en Nicaragua demuestra el deterioro de la institucionalidad y del Estado de Derecho.
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Báez expresó que el Gobierno debe dar una explicación de lo ocurrido porque deja muy mal la imagen del país a nivel internacional. El religioso indicó que esos hechos evidencian que la intolerancia política está dominando sobre la pluralidad de las ideas.
“Creo que el Gobierno de Nicaragua tiene que dar una explicación, porque la cara de nuestro país es la que padece ante la comunidad internacional, si no hay motivos justificados para impedir, sobre todo a venezolanos amigos que han colaborado con Nicaragua, si no hay razones puede resultar grave”, opinó Báez.
El miércoles, en horas de la mañana, el presidente adjunto de la Unión Demócrata Internacional (IDU, siglas en inglés) Henrique Fernando Salas y el diputado opositor venezolano Carlos Berrizbeitia fueron impedidos de entrar al país sin argumentos claros. De acuerdo con el presidente del Partido Conservador, Alfredo César Aguirre, uno de quienes se reuniría con Salas, las autoridades de Migración afirmaron que no podían venir a actividades políticas con la visa de turista, que para ello se requería un permiso especial que bien pudo ser emitido por los sistemas consulares.
LA PRENSA insistió ayer en comunicarse con la Dirección de Migración y Extranjería, pero no atendieron las llamadas. Antes se envió un correo a la oficina de relaciones públicas pidiendo una posición oficial, pero no han enviado respuesta.
Mientras la Bancada Democrática Nicaragüense consideró como inaudito la acción del Gobierno y lamentó que se reciba bien a venezolanos chavistas y se expulse a quienes no lo son. El diputado Eduardo Montealegre indicó que tiene entendido que los venezolanos no necesitan visa para entrar al país, por lo que calificó el acto como un abuso de poder.
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