Cleopatra Morales: Una vida en la danza
“El Caribe nicaragüense es algo inagotable, una parte de mí está ahí”, confiesa la bailarina de rasgos afrodescendientes Cleopatra Dadmira Morales Montiel, recientemente homenajeada por la Asociación de Artistas de la Danza y la Academia Nicaragüense de la Danza, por su aporte a la educación superior, las artes y cultura afro.
Al año siguiente durante la celebración de los XXV años del Tepenáhualtl recibe Placa Única.
En 2007 la Medalla en Oro al maestro UNI, por los aportes a la educación en el área artística.
Y en 2008, en conmemoración del XXV aniversario de la UNI, la Medalla Julio Padilla Méndez, por su aporte al acervo cultural a la nación.
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Morales, nativa de Juigalpa, cuenta que desde su niñez ha sido una apasionada por las artes, pero la danza la atrapó llegando a ser en los últimos treinta y dos años bailarina del Ballet Tepenáhuatl, que dirige Blanca Guardado, su maestra que la inició.
Este reconocimiento, dice, “fue una sorpresa”. Y se siente satisfecha que tanto ella como las bailarinas y maestras, Mercedes Grijalva y Ana Victoria Borge, hayan sido homenajeadas, en el XVII Encuentro de Escuelas y Academia de Danza.
En la actualidad labora como directora del Departamento de Cultura de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). También es coordinadora de la Comisión Nicaragüense Interuniversitaria de Cultura, del Consejo Nacional de Universidades (CNU). Desde ambas posiciones busca integrar la asignatura artística a la educación superior.
Morales ha venido trabajando en investigaciones de la danza de los creoles, coreografías y producciones artísticas.
ARTES Y UNIVERSIDAD
Al sentirse orientada por las artes estudia en la Universidad Centroamericana en la carrera de Artes y Letras. “Fue una experiencia muy rica en lo teórico, práctico, y experimental. Tuve una excelente maestra, la doctora María Dolores Torres”, recuerda Morales.
Los años noventa fueron de nuevas perspectivas y búsquedas artísticas para su labor docente.
“Y así llegaron Ana Victoria Borge y Mercedes Grijalba, y compañeros como René Brenes, y Silvio Araica; en mi caso me di cuenta que conocía muy poco de la cultura del Caribe, de los indígenas y las etnias nicaragüenses. Así nace mi interés por estas culturas y la cosmovisión de estos pueblos”, resalta Morales.
COREOGRAFÍAS
El deseo de montar nuevas coreografías la llevó a buscar la historia y orígenes de las danzas del norte del país y del Caribe desconocido. “En compañía del ingeniero Cedrick Dalla Torres realizamos el primer trabajo de investigación, sobre las formas danzarias musicales de Tomatoya y Zaraguasca en Jinotega”, cuenta Morales.
A partir de 1995, y junto con Silvio Araica Aguilar se realizaron investigaciones culturales, del Caribe: Palo de mayo, Danza del salón de los creoles, El carnaval de San Jerónimo en Bluefields, y Garífunas en Nicaragua, explica.
Como directora de cultura de la UNI, dice, ha venido promoviendo el trabajo interdisciplinario, apoyándose en los maestros Carlos Triana, de artes plásticas; Nabuconodosor Solórzano en teatro; Hazel Solís atendiendo los talleres de danza, y en el área musical con el saxofonista Fernando Escorcia, y Francisco Jarquín, director de orquesta y coro.
En 2008 dirigió la obra Huella y sol , celebrando el XXV aniversario de la UNI. Obra interdisciplinaria escrita por el teatrista Salomón Alarcón. En 2012 fue directora artística de la obra interdisciplinaria La Madre Tierra , guión escrito por Pepe Prego, y dirigido por Nabucodonosor Solórzano.
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