Gloria Picón Duarte
Para el analista político Carlos Tünnermann, en Nicaragua hay un diseño político encaminado a ahogar financieramente a los organismos de la sociedad civil cuando estos son dirigidos por personas que mantienen una conciencia crítica ante el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
En la carta también solicitan una reunión urgente con los funcionarios noruegos “para al menos ser escuchados”; sin embargo, ayer no habían tenido respuesta ni verbal ni por escrito.
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La polémica sobre el ahogo financiero a organismos de la sociedad civil se desató nuevamente después que Zoilamérica Ortega Murillo —quien denunció por violación a Daniel Ortega en 1998—, en entrevista con LA PRENSA, manifestó que el Centro de Estudios Internacionales (CEI) que ella dirige es objeto de acoso económico y acusó directamente al Gobierno de Nicaragua de presionar al Gobierno de Noruega para que se suspendieran los convenios de cooperación de ese país con el centro.
Al mismo tiempo, Ortega Murillo acusó al Gobierno de Noruega de ser cómplice por aceptar la presión que el Gobierno de Nicaragua ha hecho. Pero el viceministro de cooperación de Noruega, Arvinn Gadgil, negó dichos señalamientos aduciendo que “hay que entender que cuando Noruega trabaja en un dado país, trabaja a invitación del Gobierno anfitrión”.
PRÁCTICA PELIGROSA PARA LA DEMOCRACIA
En una carta, que el pasado domingo entregaron las organizaciones de la diversidad sexual de Nicaragua y Movimiento de la Diversidad de Centroamérica al viceministro de cooperación noruega, advierten que el uso de instrumentos de poder político para perseguir a organizaciones no gubernamentales (ONG) y movimientos sociales alternativos al actual Gobierno y ejercer acciones de revanchismo político se convierten en una práctica peligrosa para la democracia en Nicaragua.
Por su parte, Tünnermann explica que, por asuntos diplomáticos, Noruega no puede reconocer que tiene presiones. El analista recuerda que otras organizaciones han sufrido presiones, porque es la forma en que el Gobierno ha tratado de presionar a los organismos de sociedad civil, “haciendo presión sobre los que financian los programas”.
El analista señala que cualquier gobierno democrático se interesa en que la sociedad civil lleve a cabo proyectos que vienen a complementar su gestión. “Lo que debería de existir es una política favorable que propicie el apoyo de los gobiernos internacionales y organismos internacionales a los nacionales, porque las labores que realizan estos organismos (nacionales) no las realiza el Estado, ya sea por falta de recursos o falta de interés”, manifestó Tünnermann.
Hasta ahora, el silencio en los medios oficialistas y de la pareja presidencial ha imperado. Ayer, la secretaria de Comunicación y Ciudadanía, primera dama Rosario Murillo, inició su comparecencia en los medios oficialistas hablando del día la Virgen de Fátima. “Queremos reconocernos en el mensaje de la Virgen, el mensaje siempre actual, cambiar el egoísmo por el amor ( ) para tener paz en nuestras vidas ( ) el amor de las familias (…)”, expresó, pero ni una palabra de la situación en que se encuentra su hija. Murillo acusó a su hija de mitómana, en 1998.
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