Carlos Tünnermann Bernheim

El reto de mejorar nuestra educación

Nuestra educación necesita comprometerse con los paradigmas de la educación del siglo XXI: el aprender a aprender y la educación permanente. Así nuestra educación podría enfrentar el desafío de un conocimiento que crece exponencialmente y, a la vez, se vuelve obsoleto con gran rapidez.

Estos nuevos paradigmas se fundamentan en los aportes de la psicología y de la ciencia cognitiva sobre cómo aprende el ser humano, y nos conducen a reconocer que el estudiante no solo debe adquirir información sino principalmente estrategias cognitivas, es decir, procedimientos para adquirir, recuperar, juzgar y usar información. Lo que determina el aprendizaje no es lo que se enseña, sino de qué manera lo enseñado se transforma en aprendizaje para el alumno y ancla en su estructura mental.

El reto de mejorar la calidad de nuestra educación encuentra dos serios obstáculos: el bajo nivel de formación de nuestros docentes de primaria y lo raquítico de los salarios que se les asigna. Mientras en nuestros vecinos Honduras y Costa Rica el magisterio de nivel primario se forma en el nivel superior, nosotros estamos entre los pocos países que aun los formamos en el nivel medio. Para mejorar el nivel académico de nuestros maestros, un primer paso podría consistir en transformar nuestras Escuelas Normales en Escuelas Normales Superiores, tal como lo hizo Honduras hace ya más de medio siglo.

El mayor acceso de los estudiantes al ciberespacio demanda la correspondiente capacitación del personal docente en las nuevas tecnologías de la comunicación e información, a fin de que las computadoras en manos de los estudiantes sean verdaderas herramientas educativas y no artefactos de puro entretenimiento, riesgo que se corre si no hay un adecuado entrenamiento de los maestros. Los alumnos deben aprender a localizar la información pertinente, juzgarla y aplicarla, a fin de no perderse en un torrente informativo.

Necesitamos fortalecer la educación técnica de nivel medio y superior. Existe un prejuicio cultural en contra de las carreras técnicas medias, consideradas como carreras reservadas para los jóvenes procedentes de las familias pobres. En los países de desarrollo medio y avanzado, los egresados de las carreras técnicas medias y superiores tienen más demanda y devengan mejores salarios que los egresados de las profesiones liberales. Cabe tener presente el rol clave que desempeñaron en el extraordinario avance industrial de China y la India sus famosos Institutos Tecnológicos, cuya fundación fue priorizada en sus planes de desarrollo educativo.

Es indispensable formar buenos directores de escuelas primarias y secundarias. La presencia de un buen director es un factor clave para el logro de los fines educativos de todo centro escolar. Además, los mejores maestros de primaria deberían ser asignados a los primeros grados de primaria para garantizar el aprendizaje de la lecto-escritura en los primeros cuatro grados y combatir la deserción escolar temprana.

Nuestros estudiantes deberían participar en las pruebas internacionales, como las pruebas PISA, sin que tratemos de ocultar los resultados. Ellos más bien nos servirían como estímulo para mejorar la calidad de nuestra educación.

Finalmente, todo el esfuerzo educativo debería proponerse forjar ciudadanos responsables, dotados de altos principios éticos, críticos y participativos. Para ello, la educación debe educar para la Cultura de Paz, el respeto a los Derechos Humanos y la democracia, como la mejor forma de gobierno, contribuyendo así a forjar una auténtica cultura democrática.

Para esto se requiere invertir más en la educación, como la mejor y más rentable inversión. La voluntad política para hacerlo pareciera que no existe entre nosotros. El autor es jurista, educador y escritor.

COMENTARIOS

  1. el profe
    Hace 13 años

    que puede hablar de calidad educativa esta persona que fue uno de los causantes que en los ochenta de que se fregara la educación.

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