Vladimir Vásquez
Como consecuencia de eso, los exportadores incumplieron con contratos que ya tenían establecidos. Países como El Salvador y Costa Rica tuvieron que buscar nuevos proveedores del producto y ahora tienen enorme desconfianza de los vendedores nicaragüenses, aseguran los productores afectados por la crisis.
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Los bajos precios de venta del quintal de frijol en el país podrían ser aprovechados por el Gobierno para buscar alternativas que permitan promover la productividad de ese grano, dijo la diputada María Eugenia Sequeira.
Sequeira dice que se debe promover la agroindustria para que el frijol nicaragüenses pueda diversificarse y darle valor agregado. “No podemos seguir vendiendo el grano y permitir que nos lo vengan a vender ya empacado”, dijo la legisladora.
Sequeira presentó el año pasado en la Asamblea Nacional una iniciativa de ley que promueve el consumo de gallopinto, platillo popular a base de arroz y frijoles.
Ahí se propuso que el Estado impulse programas de asistencia técnica para los procesos agroindustriales de ese alimento.
FALTA CONFIANZA
El economista y sociólogo, Cirilo Otero, considera que el principal problema del bajo precio de frijol es la pérdida de confianza con los compradores internacionales.
Sin embargo, cree que “el asunto del frijol no es grave”, pues puede ser utilizado para fortalecer el mercado nacional. “No es que el mercado pueda absorberlo todo, lo que digo es que se puede almacenar y buscar otro mercado”, estimó Otero.
Dijo además que se debe tener cuidado porque los intermediarios están buscando que el frijol esté barato para almacenarlo y sacarlo a la venta en un momento en el que el precio aumente.
Otero piensa que el Gobierno tiene la responsabilidad de buscar los nuevos mercados y apoyar a los campesinos que se quejan del bajo precio del grano.
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