Wendy Álvarez Hidalgo Y Josué Bravo
Si Centroamérica lograra hacer realidad el proyecto de construir un gasoducto desde México hasta Panamá, en Nicaragua la producción de energía se abarataría casi un cincuenta por ciento. Actualmente el país invierte hasta treinta centavos de dólar (el promedio global es 16 centavos dólar) para producir un kilovatio hora a base de búnker, pero con gas natural el costo sería de entre siete y ocho centavos de dólar.
El presidente de Polaris Energy, Mario Arana, dice que el proyecto es viable, y aún más por el interés que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, mostró durante su visita a Costa Rica, de apoyar a la región en la inversión de energía limpia en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, confirmó que probablemente el BID financie estudios técnicos para conocer las reformas legales requeridas para el importe y la infraestructura, para su distribución de gas natural, aprovechando el acuerdo comercial vigente entre Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta)
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Obama habló incluso sobre la posibilidad de incluir al istmo en sus planes de exportación de gas natural en el año 2020. Y aunque construir un gasoducto implicaría una inversión de 2,000 millones de dólares en un plazo de entre siete y diez años —según estimaciones hechas por el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri—, Arana considera que el BID tiene capacidad para financiar ese proyecto de gran envergadura, tal como lo ha hecho con el Sistema de Interconexión Eléctrica de los países de América Central (Siepac).
“El BID está bastante bien capitalizado y está siempre presto a buscar negocios. El BID perfectamente podría jugar un papel importante en esto”, afirma Arana.
¿Entonces qué se necesita? El presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), Mario Amador, dice que se requeriría que los gobiernos y la empresa privada regional no dejen que el proyecto se quede en buenas intenciones o en papel, sino dar los primeros pasos como por ejemplo unificar normativas energéticas regionales. “Los gobiernos deben interesarse en este tipo de proyectos de gran envergadura. No es lo mismo un proyecto nacional que regional, solo el tiempo lo dirá”, comenta.
Al menos las cámaras empresariales centroamericanas, añade, “sin duda van a presionar” para que esta iniciativa se materialice. “Al sector industrial le interesa de sobremanera cualquier cosa que signifique abaratar los costos de la energía, porque la industria se mueve básicamente a base de energía”, apuntaló.
Basado en información que recibió de los mandatarios del istmo, Obama dijo durante su estancia en San José, los días 3 y 4 de mayo, que producir energía en Centroamérica era tres veces más caro que en Washington, lo que consideró una desventaja para el sector empresarial y los hogares.
Arana dice que esta transformación en la producción de energía le daría más competitividad a la región. Y recordó que también se podría importar gas natural en líquido, pero lo más viable es un gasoducto. El también ministro de Hacienda durante el Gobierno de Enrique Bolaños, recordó que Estados Unidos está actualmente apostando por buscar e invertir en energías alternativas y limpias, y eso sin duda va a favorecer a la región ahora que Obama conoce la realidad energética del istmo.
Amador, por su parte, admitió que la instalación de un sistema de uso de gas en los procesos industriales implicaría también transformar los motores generadores de energía, de las calderas por ejemplo, pero ese procedimiento no es complejo.
Según el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), al 2011 Costa Rica invirtió 341 millones de dólares en energías limpias, el mayor de la región, seguido por Nicaragua con 211 millones de dólares.
Antes de salir hacia su país, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, explicó que el pedido a Obama fue comprar gas natural al mismo precio que le venden a Estados Unidos. “De esta manera estamos seguros que con energía más barata y limpia vamos a tener mejor crecimiento económico todos nuestros países, vamos a ser más competitivos y mejor calidad de los productos de la canasta básica”, indicó.
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