JOSÉ GARTH /REZAYE ÁLVAREZ
El gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega anunció mano dura para los depredadores de Bosawas y acciones para frenar de una vez por todas el despale indiscriminado en esta Reserva Biológica.
Sobre la posesión de la tierra aseguró que “no se pueden negociar con esas familias”, esto en alusión a la tregua con unos 60 campesinos que se encontraban en la vía Rosita-Bilwi el miércoles.
En el territorio de los Mayangnas Sauni As viven, según Lino, “más de cien familias de colonos y están invadiendo más y más”.
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La titular del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Juana Argeñal, a su llegada a Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), sostuvo una reunión con el Gabinete Ambiental de los municipios de Rosita, Siuna, Bonanza y Mulukukú donde anunció que la destrucción de Bosawas es alarmante y de continuar así las consecuencias serían catastróficas, por tanto “ya no hay más tolerancia y es hora de actuar”.
Las declaraciones de la ministra y la reunión a puertas cerradas en el Batallón Ecológico dejan entrever que una de las acciones será el desalojo en Bosawas de los campesinos que se mantienen en la zona núcleo. “Hay una gran cantidad de gente que no debe estar en la zona núcleo”, comentó la funcionaria.
“Para comenzar no se va a permitir más motosierras y nadie puede estar en la zona núcleo de la Reserva Bosawas”, dijo la ministra.
Advertencia a jueces
El procurador general de la República, Hernán Estrada, dijo que se ha reunido con todos los jueces del Caribe para explicarles que se abstengan de elaborar documentos que no tienen ninguna validez en los territorios indígenas porque el Estado respeta los títulos otorgados a los indígenas, “se les explicó a los jueces que no pueden seguir haciendo uso de mecanismos ilegales para traficar con los bienes comunitarios”, comentó Estrada.
Carlos Alemán, presidente del Consejo Regional Norte, dijo que la presión que están ejerciendo los campesinos no es solo en el Triángulo Minero de Nicaragua sino también en Honduras, donde campesinos de Olancho están presionando por la reserva del río Plátano que pega con la Reserva Bosawas.
“Se debe hacer un esfuerzo conjunto entre los gobiernos de Nicaragua y Honduras para detener el deterioro a la reserva biológica Bosawas”, comentó.

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