Sergio Boffelli

El orteguismo: 52 años conspirando

En el año 1990 el canal estatal de televisión transmitía el programa Democracia en marcha . En una ocasión el invitado fue Edén Pastora, en su variable como opositor a Daniel Ortega.

En aquél momento Violeta Chamorro llamaba a la concertación económica y social, mientras Ortega azuzaba el vandalismo callejero. El nuevo gobierno, compuesto en buena parte por personas sin experiencia política, estaba más que dispuesto a lograr acuerdos por la gobernabilidad, palabra que a partir de entonces se volvería común en asuntos públicos.

Pastora expresó su opinión, y por única vez le escuché una verdad contundente, que más o menos fue: “Ustedes los tecnócratas de la UNO (Unión Nacional Opositora, que llevó al poder a Chamorro), creen que pueden sentarse en la mesa a negociar de tú a tú con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). ¡No se dan cuenta que ellos tienen casi treinta años de estar conspirando!”.

Veinte y dos años después de aquella entrevista, el FSLN y el orteguismo han acumulado 52 años —y contando— de conspirar nacional e internacionalmente, llevando a Nicaragua sobre el filo de la navaja, sometiendo a sus contrarios y logrando ventajas hasta la última gota.

La experiencia indica que al orteguismo no se le enfrenta con ingenuidades ni falta de carácter. Les ocurrió a funcionarios de Chamorro y la Asamblea Nacional llegando, entre otras cosas, a “legalizar” el robo de bienes y recursos públicos (leyes 85, 86 y 87) conocido como “La Piñata”, sellada en 1995 con la Ley de Estabilidad de la Propiedad (209), y que según el procurador general ha costado a los nicaragüenses 1,283.7 millones de dólares, sin incluir lo que falta.

Arnoldo Alemán quiso tratar de “tú a tú” con el orteguismo y en el primer capítulo entregó lo que no le pedían: la reducción del porcentaje de votos para ganar elecciones en primera vuelta, de 45 a 35 por ciento. Después posó sonriente junto a Ortega en la histórica foto. En el segundo capítulo, tras dividir la oposición y dispersar su partido, logró le anularan juicios y condenas de corrupción en su contra. Hoy escribe su epílogo, aunque sueña con un tercer capítulo.

Enrique Bolaños tampoco escapó a la trampa. Asesorado por inexpertos, cayó en arenas movedizas luego de haber iniciado una justa batalla contra la corrupción, pero sin estrategia clara. Los delincuentes que se aprovechaban de los recursos del Estado resultaron ser demasiados, y el poder judicial estaba controlado por Ortega. Conocemos el resto de la historia.

Sin embargo, los tres gobiernos tuvieron respaldo mayoritario para asentar la democracia. Al no hacerlo, oxigenaron al orteguismo que ahora a muchos tiene en sus manos.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”, decía Albert Einstein (1879-1955). Así vemos que a pesar de las evidencias, y las consecuencias que la ciudadanía carga sobre sus espaldas, el zancudismo actual no ha aprendido nada, y baila obediente la canción que el oficialismo orquesta, creyendo merecer aplausos.

La llamada oposición ha tenido sus quince minutos de fama, y su premio es el rechazo generalizado. Su atracción fatal por las cámaras y la fascinación por coquetear con el orteguismo, los ha convertido en marionetas sostenidas por los hilos de su propio desconcierto.

En aquél programa Pastora fue entrevistado por Tony Ibarra, quien huyó del país tras denuncias de actos de corrupción y comprador de votos en la Asamblea Nacional —maleta de dólares en mano— provocando que algún poderoso funcionario registrara la sentencia “nadie aguanta un cañonazo de cien mil dólares”, nicaraguanizando la del expresidente de México (1920-1924) Álvaro Obregón Salido, “nadie aguanta un cañonazo de cincuenta mil pesos”.

Sin lugar a dudas que el orteguismo conoce maneras de persuasión más baratas y eficaces.  

El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. Jesus Camacho
    Hace 13 años

    Y lo que usted no menciona de ‘la Piñata,’ la entrega de diplomas universitarios a un montón de militantes sandinistas que dizque son abogados, doctores, ingenieros y la gran mayoría no saben ni leer, ni escribir, ni hablar….. Esos son los «profesionales» del sandinsimo.

  2. jacinto ortega aleman
    Hace 13 años

    Sergio me gustaria q investigaras tambien la intervencion cubana en Nicaragua q mas o menos tiene unos 5 o 6 añitos mas… los cubanos crearon el frente a su imagen y semejanza y basados en sus ambiciones y necesidades, la unidad de las 3 tendencias se hizo en la Habana, hay unos cuantos «heroes y martires» q era necesarion neutralizer x se nacionalistas nicas no fidelistas sandinistas, la Guerra de los 80 fue empujada x cuba x exporter la robolucion y no x otra cosa, los sandias entregaron nic

  3. JIC
    Hace 13 años

    En el dialogo en El Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, Maquiavelo dice: “Uno de los grandes secretos consiste en saber adueñarse de los perjuicios y pasiones populares a fin de provocar una confusión que haga imposible todo entendimiento entre las gentes…”

  4. JIC
    Hace 13 años

    Políticos tradicionales fueron y son niños de Teta comparados con FSLN y asesores internacionales, FSLN son audaces y como dijo Ricardo Coronel Kautz La ética desde perspectiva marxista es prejuicio burgués la política en mundo real es el juego de la demagogia la manipulación el engaño la venta de ilusiones la trampa la compra y venta de voluntades el chantaje el cinismo los pactos prebendarios tráfico de influencias la media mentira y media verdad !Quien da mas!

  5. Rene Castellón
    Hace 13 años

    Excelente artículo estimado Boffelli. La historia nuestra contada en unas cuantas decenas de líneas. Sin estar de un lado o del otro, cualquier ciudadano «normal» ha visto lo que usted describe. Sìganos refrescando la memoria, talvez salimos del pantano de la estupidez.

  6. Cubanito
    Hace 13 años

    Las cosas se deshacen de la misma forma en que se hacen, hay que ponerle marcha atrás a todo el abuso, ignominia y corrupción que existe y que da vida a ésta dictadura. La Palabra dice: «No solo de pan vive el hombre» y hay que agregar que: Escribiendo y opinando babosadas el dictador o se va a ir a su casa a descansar y a disfrutar de todo lo trabajado. Escribamos si, pero para encontrar la fórmula de regresar al país por el camino de la libertad y la justicia.

  7. Trebolar
    Hace 13 años

    La sucia verdad del sandinista en pocas palabras.

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