El gigantesco Gulag de Corea del Norte

Elizabeth Noelia Fernández Romero

El régimen norcoreano se sostiene hoy sobre un gigantesco Gulag, del que se habla bastante poco en el exterior. En lo que sigue me baso en informes de Amnistía Internacional, del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y de la Coalición Internacional para detener los crímenes contra la humanidad en Corea del Norte, formada por más de 40 organizaciones de derechos humanos y activistas.

La existencia de campos de concentración en Corea del Norte está largamente confirmada. Los campos están ubicados en áreas montañosas remotas y desoladas, de manera de asegurar el aislamiento casi absoluto de los detenidos. Cada uno es una especie de ciudad cerrada, donde un número de campos están vinculados a través de un camino. En el exterior se conocen seis. Según Amnistía Internacional, habría unas 200,000 personas encerradas en ellos. Las personas enviadas a los campos incluyen a los que han criticado al régimen; a funcionarios que han fallado en la implementación de políticas; a quienes han entrado en contacto con gente de Corea del Sur (la mayoría de las veces cuando estuvieron en China); a los que pertenecen a grupos antigobierno; a los que fueron apresados escuchando transmisiones radiales de Corea del Sur; a los capturados en China luego de cruzar la frontera camino a Corea del Sur; y posiblemente algunos viejos prisioneros desde la guerra.

Existen dos tipos de campos. Unos están en las llamadas Zonas de Control Total, en donde permanecen aquellos que han cometido crímenes serios, incluyendo crímenes contra el régimen. Jamás son liberados. Otros están en las llamadas Zonas Revolucionarias, destinadas a los que han cometido crímenes menos serios, incluyendo el ser críticos del gobierno o haber cruzado ilegalmente la frontera. Las sentencias pueden ir desde algunos meses hasta diez años. Muchos están detenidos por ser “culpables por asociación familiar”, esto es, por ser parientes directos de gente que ha sido encontrada culpable. Esta política se practica desde 1972, cuando Kim Il-sung, el fundador del Estado, sentenció que cuando se trata de “enemigos de clase, su semilla debe ser eliminada a lo largo de tres generaciones”. Esto explica que muchos niños puedan ser internados en los campos porque sus abuelos o padres fueron detenidos. Se cree que en el Campo 15, Yodok, miles están por este motivo. Este es un campo con 50,000 prisioneros y una de sus áreas es para familias “culpables de asociación”.

Una característica del régimen es que nadie es detenido por una acusación o juicio. Cuando es arrestado, el detenido es sometido a torturas para que confiese, antes de ser enviado al campo. Luego, al llegar al campo, se le entrega un pico y una pala, utensilios simples de cocina, y una frazada usada. A los internos se les impide todo contacto con el mundo externo; a partir de su ingreso es una “no-persona”; nadie preguntará por él, ni sus familiares ni amigos. A todos se les da una muy baja ración de comida y se los hace trabajar hasta la extenuación. El objetivo es que los prisioneros estén siempre al borde de la inanición. De ahí que estén forzados a ingerir comida de animales, ratas, serpientes, raíces o pasto. Pero si son sorprendidos por los guardias, son duramente castigados. Así, en poco tiempo, se transforman en esqueletos vivientes. Se estima que un 40 por ciento muere por malnutrición.

Las condiciones climáticas agravan los sufrimientos. En el campo 15, Yodok, las temperaturas invernales llegan a 20 o 30 grados bajo cero. Las condiciones sanitarias son inhumanas. Por ejemplo, en el campo de Yodok hay un baño para 200 personas. No existe acceso adecuado a medicina y las mujeres sufren abortos forzados en manos de doctores sin licencias. Se sabe de bebés recién nacidos que han sido golpeados hasta la muerte.

Los internos considerados “problemáticos” son arrojados a celdas en las cuales es imposible estar parado o acostado. El período mínimo en esas celdas es una semana. Se practica una tortura que consiste en poner una bolsa de plástico en la cabeza y sumergir a la víctima en agua durante un período de tiempo prolongado. Los prisioneros son golpeados con sus manos y pies atados por detrás de ellos, y sus cuerpos se ahorcan cuando se levantan del suelo. También son colgados con los brazos atados durante períodos de media hora, hasta cinco veces por día. Otras formas de tortura incluyen no dejar dormir; y colocar pedazos de bambú afilados debajo de las uñas. Asimismo se realizan ejecuciones públicas a la vista de los prisioneros. Las ejecuciones son por fusilamiento o colgamiento y se hacen a discreción de las autoridades de las prisiones. Todo exprisionero que ha sido entrevistado dice haber asistido al menos a una. Hijos e hijas son ejecutados públicamente enfrente de sus madres. El número de ejecuciones públicas se ha incrementado fuertemente en los últimos años. Se sabe que en 2010 al menos 60 personas fueron ejecutadas.

En estos momentos Amnistía Internacional llama a una campaña por lograr el reconocimiento de la existencia de Yodok y de otros campos de prisión política en Corea del Norte. El cierre inmediato de Yodok y de todos los otros campos de prisión política en Corea del Norte. La libertad inmediata y sin condiciones de todos los prisioneros de conciencia, incluyendo a sus parientes que están presos sobre la base de “culpables por asociación”. Todos los otros internos deberían ser liberados a menos que sean acusados por una ofensa internacionalmente reconocible, y vista por una corte independiente y provisto un juicio justo.

Considero que todos los ciudadanos del mundo occidental libre debemos apoyar la campaña por acabar con los campos de concentración en Corea del Norte. No existen excusas para pasar por alto las atrocidades que está cometiendo el régimen norcoreano contra su pueblo. Ninguna sociedad superadora y progresista se puede construir sobre los campos de concentración, sobre el terror generalizado y la barbarie que abunda en el reino ermitaño. La escritora es una nicaragüense que reside en Inglaterra donde actualmente estudia Historia y Política en la Universidad de Nottingham.

COMENTARIOS

  1. Carrasco
    Hace 13 años

    Otra más de las mentiras que se dice sobre Corea del Norte para que EEUU justifique una intervención militar en el país. Es Corea del Sur donde te detienen por portar simbolista comunista y EEUU el país donde la CIA te puede detener y torturar sin derecho a un juicio…

  2. wacky
    Hace 13 años

    No solo North Korea, tambien en China hay campos de concentración y esclavitud donde tambien sufren niños; hay que luchar contra esto….

  3. lo BONITO del Comunismo criminal
    Hace 13 años

    Super buen reportaje, eso siempre se hace en los paises comunistas, el que piensa diferente lo someten en las carceles adoctrinamiento y regeramiento politico partidista, Disciplina torturas, que te cambian el cerebro, despues salis robotizado y un «HOMBRE NUEVO», como dice mi abuela Almas en Penas, casos latentes en regimenes comunistas sobre todo (vietnam, cuba, rusia, Nicaragua, cambodia, Europa Oriental, alemania comunista, china), en algunos casos te suicidan ahorcado como ARREPENTIMIENTO

  4. Alex
    Hace 13 años

    Muy buen articulo, es impresionante la forma que Corea del Norte trata a sus mismos ciudadanos. Esto que pararse ya, no puede ser que en pleno siglo 21 sigamos viendo estas cosas horrorosas y vergonzosas. Repudio a la dinastia Kim por todo lo que le ha hecho a los pobres norcoreanos

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